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miércoles, 15 de julio de 2009

1996-2009

Porque me aferro a las cosas
a veces me dejo caer
sólo para volver a sentir
la secreta felicidad de un reencuentro
la satisfacción
de no saber qué ocurrirá,
y de estar provocándolo.

Y porque temí perderte
preferí dejarte una noche
desoír tus palabras en llanto
la insinuación de la madrugada
audaz y ahogada
como si no hubiera existido,
y provocándola.

Así llegará el reencuentro
sentados a una mesa
como si nunca hubiera habido tiempo
en nuestros seres llenos de historia,
la que no hubiera sido
de no haber sido por nosotros
provocándonos.

sábado, 4 de julio de 2009

No es fácil guardar diez años
en una década
ni es fácil conservar los mitos de los fantasmas ausentes que nos rodearon
quizás ilusionadamente:
uno es quien fue cada día sin saberlo,
intuyéndolo siempre, a veces, casi nunca.

Vivir es morir: es forzarse a la vida.

Esta noche espero lo que nunca ocurre,
ese milagro la chispa y el mañana.

Esta noche nos besaremos como nunca
y con eso alcanza.

jueves, 2 de julio de 2009

Los recuerdos que me traen
me construyen
rehúyen
me dejan aquí, sentado, contemplándome como recién nacido
sonriendo levemente:
comienza un nuevo día –me digo
me convenzo me estremezco: me merezco–
y tengo mis recuerdos en alforjas invisibles
y me tengo,
todavía
–increíblemente me tengo, quién diría–
y me rehago en mi camino:
a veces hasta miro de frente
me miro a los ojos
a veces me ilusiono con futuros

y hasta comprendo el presente.

martes, 30 de junio de 2009

Mis amigos más radicalizados dirán que es más o menos lo mismo lo que hay y lo que se votó, y algo de razón tienen, lo sé. Sin embargo, algo también se perdió, algo del orden de las condiciones de posibilidad: pareciera que todo corre de nuevo a lo mismo, a la derecha. No me importa el destino K, pero sí me jode que se haya votado para achicar el margen de ciertas discusiones, de ciertas posibles futuras acciones.

La noche de anoche, lluviosa y fría. Goyeneche y "ella". Pensalo como quieras... Es un lindo tango y creo que hoy, justo hoy, da para pensar.

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GARÚA
Letra: Enrique Cadícamo - Música: Aníbal Troilo

Qué noche llena de hastío y de frío
El viento trae un extraño lamento.
Parece un pozo de sombra, la noche,
y yo, en la sombra, camino muy lento.
Mientras tanto la garúa
se acentúa con sus púas
en mi corazón...

Y en esta noche tan fría y tan mía,
pensando siempre en lo mismo
me abismo.
Y por más que quiera odiarla,
desecharla y olvidarla,
la recuerdo más.

Garúa...
Solo y triste por la acera
va este corazón transido
con tristeza de tapera,
sintiendo tu hielo,
porque aquella, con su olvido
hoy le ha abierto una gotera...
Perdido...
como un duende que en las sombras
más la busca y más la nombra...
Garúa... tristeza...
Si hasta el cielo se ha puesto a llorar...

Qué noche llena de hastío y de frío
Hasta el botón se piantó de la esquina.
Sobre la calle la hilera de focos
lustra el asfalto con luz mortecina.
Y yo voy como un descarte
siempre solo, siempre aparte
esperándote.

Las gotas caen en el charco de mi alma,
hasta los huesos calados y helados...
y humillando este tormento
todavía pasa el viento...

jueves, 25 de junio de 2009

En las postrimerías de 2001, la derecha más recalcitrante (el por entonces afamado Daniel Hadad a la cabeza) arengaban poner una feta de mortadela en el sobre de votación; se confundían con esa extrema izquierda que siempre propuso anular el voto o no concurrir. Movimientos de apáticos juveniles, como el "kilómetro 501" (o 601, no recuerdo bien), se dejaban seducir, funcionales sin saberlo.

Un poco antes, aprendí que la trampa de la polarización es una tentempié sin nutrición para los hambrientos: la Alianza fue la más brutal continuación del Sultán de Anillaco. Sin con el menemato los advenedizos y repentinamente enriquecidos funcionarios respondían a los intereses oligárquicos de siempre, con De la Rúa el país fue manejado por sus propios dueños, directamente.

Después de 1999 mi voto siempre fue entre "estratégico" y "conviccional": según los cargos por cubrirse en cada caso, voté con arcadas a quien más o menos representara una alternativa cercana a lo que pienso, dentro del ranking de los tres o cuatro primeros, y no tanto pensando en mis convicciones sino en "hacer peso". Así voté a Pinillo, por ejemplo, en las últimas presidenciales. Pero, en los niveles más "locales", siempre elegí a quienes realmente me propusieran llevar adelante lo que yo, si tuviera vocación de militancia partidaria, realizaría. Y dejé de pensar en la cantidad de votos: a un partido que sacó 10 boletas en la anterior elección, que ahora yo lo vote y pase a tener 11 sufragios, es darle un "crecimiento" de un 10%. Y la engañosa cuantificación objetiva suena lindo.

Sobre el final de la campaña, finalmente los candidatos derraparon, olvidando los consejos del marketing que tanto dinero les insumió. Es cierto que están en juego dos modelos de país, pero ninguno construirá el que dice defender: unos y otros quieren perpetrar las prebendas de su asociación ilícita. Y la centroizquierda pequeño-burguesa, con el progresismo urbano, ya demostró su propia imposibilidad para animáreseles a los verdaderos factores que condicionan y condicionaron a este país a ser lo que es.

Transitando los últimos meses hasta llegar al segundo centenario, está claro que dos siglos de proyecto de conservadurismo oligarca resultó en lo que somos. Quizás sea hora de darle bola a aquel Moreno, que se llamó Mariano, y que fue secretario de la Primera Junta: el jacobino que tenía en claro que con sonrisitas, marketing y buenos modales no se consigue demasiado. En definitiva, como rezaba un viejísimo eslogan de los ochenta: "Arriba los de abajo, somos pueblo".


PD:
Bombita Rodríguez, diputado nacional
Zulma Lobato, diputado provincial