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lunes, 3 de diciembre de 2007

Sin comentarios • Nuestra futura presidenta, tal como la vida la trajo al mundo

Esta foto apareció en Bloc de periodista

Este viernes 30 de noviembre, mi vieja se jubiló • La homenajearon con una fiesta de despedida en la escuela donde fue directora durante 15 años • Estas son las palabras que me hicieron decir • Como me gustaron, las comparto • Ya se van a jubilar ustedes, también, algún día...


Es curioso. Me acaban de presentar como el director de la E. S. B. Nº 25 pero acá, para todos, soy "el hijo de Susana". Será por eso que cuento con varias ventajas esta noche, en este acto: por suerte no estamos acá para celebrar que mi madre se jubile… como madre. O sea que ustedes van a dejar de escuchar los clásicos “piruli” tal cosa, pero yo no voy a dejar de oír en todo momento “nene”… tal otra.

Tengo otra ventaja a mi favor: conozco mucho de lo que aquí se vivió, aun cuando jamás trabajé en este lugar. Si es cierto que esta escuela es una especie de fraternidad profesional, en buena medida me siento parte de ustedes, un pariente lejano quizás, porque la 148 estuvo presente en mi propia familia desde antes, incluso, de que Susana Díaz ocupara esta Dirección: ya deseaba trabajar acá cuando todavía lo hacía en otras escuelas.

Otras ventajas son íntimas y personales: las opiniones acerca de hechos, situaciones y personas de esta escuela. Todos sabemos que se junta un grupo de docentes y hablan de eso, de su ser docente. Imagínense todos los temas que hablaríamos en casa los tres, docentes todos en escuelas de la zona.

En la trayectoria de mi madre, vista desde mi lugar de hijo, puedo leer un poco qué pasó con la educación en estos últimos veinte años. Qué fue y qué nos queda. Desde cuando todavía ser director era algo parecido a un título nobiliario, algo “importante” que se adosaba al nombre y engrosaba la dignidad de la persona, a hoy, cuando ser director es intentar construir un liderazgo, siempre fugaz, en los equipos de trabajo de la escuela, en el medio de problemas, problemas, y… problemas.

Es probable que cualquiera de los docentes que tuve en mi vida, de los que nada supe después, esté ya jubilado o jubilada. Por eso quiero rememorar acá, porque es propicia la ocasión, a mi primera maestra.

Suele decirse que la maestra es la segunda madre. Yo tengo pantallazos de recuerdos de ella: era joven, tenía el pelo como se usaba en esa época, morocha y alta, muy alta. La veo dulce y seria, ayudándome con las sutilezas del eme más a ma, eme más e me, etc. Y las sumas y las restas, con palitos, le pido al compañero y cuántos caramelos me quedan.

Yo escribo con la mano izquierda, y nuestro sistema de escritura fue inventado por diestros. O por zurdos, pero en épocas en que con los rollos y las tablillas no se sufría como ahora. Las hojas quedan simpáticamente decoradas con “orejas”, en mis tiempos hasta se compraban “orejeras” para evitarlas. Mi primera maestra, con devoción, me arrancaba las hojas borroneadas, y me exigía pasarlas prolijamente. Ni hablar cuando empecé con la lapicera de pluma fuente… Mi leal compañero era, debía ser, el papel secante. Y mi primera maestra controlaba mis progresos, y a veces hasta me daba algún amoroso tironcito de pelo, para que fuera prolijo.

No estoy diciendo que yo fuera un santo: si Freire escribió la pedagogía del oprimido, mi primera maestra podría haber postulado, teniéndome como caso testigo, la pedagogía del forajido. Vivía de florero en Dirección porque, misterios de la educación, pararte una hora o más en la puerta de ese despacho te llena de influjos benévolos que deberán transformarte en un buen pibe… Recuerdo una vez, en particular, en la que mi primera maestra pasó por allí, por la galería donde estaba yo parado, en penitencia, y con esas caras que sólo se ponen frente al forajido acorralado me dijo: “Ya vas a ver…” Y eso era todo: aprendí con ella el valor de los implícitos, aprendí el significado y el peso de cada palabra y de cada silencio.

Mi primera maestra, más allá de las anécdotas que relaté, me mimaba bastante. Supo acompañarme en el camino de la vida, cerca para sostenerme, lejos sin dejar de acompañar mis pasos. Lo que cada uno de nosotros entienda por la idea de una infancia feliz, eso es lo que mi primera maestra me dio.

Hay algo que sí me interesa rescatar, porque tiene mucho que ver con el hecho de que estemos hoy acá. Mi primera maestra fue, también, la primera que se opuso tenazmente a que yo fuera docente. Recuerdo que una tarde, contento, muy contento, se lo anuncié: cuando sea grande quiero ser maestro. Me miró muy seria, se sentó, y me puso la mano en el hombro, como pensando una respuesta, un argumento. Yo, que esperaba su aprobación inmediata, intuí en ese gesto algo malo. Le dio forma en su mente a una cruda verdad, enunciada con toda la atenuación posible, con toda la metáfora de que fue capaz: Te vas a cagar de hambre, me dijo. Y me abrazó, como sabiendo que no me había convencido; sé que orgullosa en su interior.

Y así es como llego hoy, acá. En la celebración de que la directora de la 148 se está jubilando. Y diciéndole a ella, delante de todos ustedes, que también la quieren bien, que es mentira que la maestra sea la segunda madre. Porque en mi caso, esta noche, como dije, juego con ventajas: mi primera maestra fuiste vos, vieja. Vos que hoy, para mí, por suerte, no te jubilás.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Andá leyendo las entregas anteriores: 1 - 2


VII

Gonzalo Coronel esperaba moviéndose nervioso, con tics aprendidos en códigos y leyes no escritos; quería hablar y las palabras no le salían: apenas balbuceaba monosílabos, que el asesor letrado acallaba en cuanto el chico lograba hilvanarlos en su mente.

Un rumor metálico y periodístico ronroneaba la sala: flashes, luces, alguien que iba a un corte y enseguida volvería para continuar informando desde el lugar de los hechos, donde concurrió a su primera audiencia el asesino parricida; improvisados cafeteros que ofrecían algo para mantenerse atento y con el estómago lleno, porque vaya uno a saber cuándo saldría éste, con todo lo que tendría para decir.

Más allá de la puerta, vecinos alborotados reclamaban que saliera el acusado, reo que había dado premeditada muerte a sus padres: no importan los motivos -decían- este pibe es una amenaza para la sociedad, un mal ejemplo para la juventud. ¿Y qué hace el gobierno para impedir esto? Nada, son cómplices, son una banda de delincuentes que apoyan al futuro colega... Bah, ni futuro, actual colega.

Algunos programas, que acaparaban un buen paquete de la audiencia y de la publicidad, continuaban con los paneles y las discusiones, cada vez con más y sofisticadas herramientas de acercamiento a la verdadera opinión del pueblo, porque el debate está instalado, señora, y usted puede opinar. Mande *666 con la palabra "inocente", si cree que Gonzalo Coronel ha sido víctima de nuestra sociedad, o *666 con la palabra "culpable", si considera que mató arteramente a sus padres, como lo que es: un asesino malparido.


Y la gente, en el taxi, en los colectivos, en el supermercado, en los velatorios, en la cola del banco, en la iglesia, en los albergues transitorios, en las plazas, en los subtes, en los partidos de polo, en los shoppings, en la peluquería, en la pileta, en las reuniones de padres y en las de tupperware, en todos lados opinaba, decidía el futuro de Gonzalo Coronel, asqueroso asesino de sus padres.


VIII

Era una casa triste, con verjas arrumbadas; el revoque amenazaba caerse a cada momento; plantas secas y desolación... No estaba tan cerca del pueblo, ni tan lejos: apenas una distancia que bien podría marcar la frontera entre el cielo y el infierno. La fachada de edificio bajo, de ésos que se ven en las afueras de un conglomerado de casas de provincia, apenas recibía la luz del sol, tapado como estaba por copas de árboles crecidos a su antojo.

No quería que nadie supiera de él: ser una sombra, un fantasma (y cada vez que recordaba esta palabra, inexplicabelmente, sentía un escalofrío, un llanto irresuelto) que pudiera deambular entre vivos, estando muerto. Era mediodía y el sol caía certero, buscando que brotara sudor en un rostro que se negaba a exteriorizar signos vitales. Zumbaban los insectos, merodeaban, acechaban.

Casi automáticamente había dicho en el local: “Quiero una casa en la selva”. El empleado, quizás dueño o quizás encargado del lugar, lo miró con cierto desprecio. Otro porteñito que quiere hacerse el macho, se dijo, y confirmó su razonamiento cuando la luz le rozó de lleno el rostro, que dejó en evidencia su entera palidez. No tenés color, hermano, te falta vida, te sobra calavereada... Se te nota: no durás. Mientras tanto, le ofrecía ranchos destartalados, en lugares inhóspitos, puro machete para llegar. “Puede ser cualquiera de éstos”, le comentó seco, y señaló, visiblemente al azar, un papel viejo, de esos que de tanto ser mostrados y mostrados sin ser elegidos, se han tornado hostiles, amenazantes. Ja, ¿justo ésta?. Te voy a llevar gustoso, pibe: a ver cuánto aguantás... "¿Se va a quedar mucho tiempo?", fue la pregunta, casi un formulismo: sabía que respondería algo así como No sé, veremos... Tengo ganas de morir allí, pensó Leonardo, pero sólo contestó que sí.

El trayecto fue breve, y silencioso. Ninguno hablaba. El futuro dueño de casa siquiera atendía al camino: era su intención volverlo a recorrer sólo para aprovisionarse, quizás para ir al correo... Ya vería. Por ahora, únicamente quería llegar, echarse a dormir o, mejor dicho, recostarse a pensar, a recordar. Tenía efectivo encima, y ni había preguntado cuánto saldría el alquiler.

- Me parece bien -le dijo al empleado-, la tomo. La había aceptado porque le gustaron instantáneamente las verjas casi moribundas, tan débiles que amenazaban tumbarse, mientras algo que no provenía de ellas mismas las sostenía, rutinariamente, en pie. Antes que el lugareño se fuera, le preguntó si no quería ganarse unos pesos llevándolo hasta el pueblo, y así comprar lo que viera que habría de necesitar. En realidad, quiso explicar todo eso, pero fue una idea más implícita que dicha: le arrojó, secamente, sin mirar, casi sin respirar, si podía llevarlo más tarde al pueblo, y traerlo. El tipo aceptó, y gustoso: Mal no me viene la guita que te voy a sacar por el caprichito, así me río un rato además con las cosas que comprás... Multiprocesadora seguro que no vas a encontrar... Quedaron en que a las cinco lo pasaría a buscar, y el hombre se fue tan sarcásticamente feliz que no pudo observar a Leonardo, dos ojos secos que lo miraban esperando que se fuera, ansiando estar solos.



IX

Leonardo:

Sé que te vas a preguntar “¿Y éste, por qué me escribe?”. Aunque te parezca mentira, conozco algunas características tuyas, como por ejemplo, saber qué podés pensar a veces. En realidad, vos también conocés algunas mías, así que sabrás qué te voy a responder... Por lo tanto, me abrevio el trámite de tener que justificar esta carta, y paso a lo que convencionalmente se espera de ella.

Acá en el hospital sigue todo exactamente igual, como cuando te fuiste. Tenemos los mismos problemas con el fürher, sigue boicoteando a la gente que le puede hacer sombra: el viejo no es gil, sabe que lo suyo es político... Peralta la otra tarde me preguntaba por vos, me decía que no lo podía creer, tan joven ella, ¿no?. En fin, las cosas que ya sabés que siempre se dicen en estos casos. El que te manda saludos en serio es José Luis. Quiere que sepas que lo que necesites, aunque estés lejos, no dudes en pedírselo. La otra tarde nos acordábamos de ese día en que estábamos en la plaza y no me acuerdo por qué empezaste a cantar y payasear, y José Luis dijo que él lo hacía mejor y se cayó de culo. ¿Te acordás qué cagazo nos pegamos? En fin, eran otros tiempos, al final nuestros viejos tenían razón con el tango. Che, mi esposa pide que no te olvides de explicarnos bien cómo llegar hasta allá, porque en el verano quiere ir a visitarte. Si se porta bien, a lo mejor la acompañe...

Te cambio el tema: no sé si leíste algo de Gonzalo Coronel. Es uno de casi dieciocho años que mató al padre y a la madre, y no quiere decir por qué. Me dijeron en el juzgado que a lo mejor me toca a mí, porque creen que voy a poder dar con el perfil de ese pibe. Es algo difícil, porque el abogado quiere mostrar que el chico actuó por emoción violenta, pero que es absolutamente normal, sano y bueno, una pobre víctima; los fiscales quieren confirmar que es un esquizo-psicótico-paranoico peligroso, y que hay que mandarlo en cana ya; los medios quisieran verlo ahorcado; y la gente, bueno, pide pan y circo... Dice el juez que mucho va a depender del informe psicológico del perito, y por eso estoy medio asustado; pero por otro lado pienso que esto me puede llevar a que me conozcan, en fin, cotizarme dentro de lo forense y enganchar algo privado. Espero que me vaya bien, mañana empiezo con las entrevistas; hace un mes que lo tienen detenido, los abogados no quieren que se alargue el tiempo... Como sabés, cuanto más pase, más difícil de asegurar que fue emoción violenta.

Mi familia está bien, contentos cuando les dije que habías escrito. Bastante escueta, eso sí. Nos quedamos con ganas de enterarnos más cosas tuyas, saber en qué ocupás todo el día en el medio de la selva, en fin, que nos digas cómo te sentís, cómo estás.

Anduvieron hace poco tus viejos por casa. ¿No les dijiste a dónde te ibas? Deberías haberles escrito algo, aunque sea para cumplir. Ya sé qué me vas a contestar, pero igual: tomá en cuenta que yo lo veo desde afuera, y más objetivamente (Sé que no vas a hacerlo). Por casa te mandan todos un cariño. Yo, un buen abrazo de amigo.

Alfredo

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Balance 4

Cuarto mes del blog • Se empieza a hacer habitual, aunque por ahora no rutinario, esto de compartirnos en este medio


Cuatro meses. Poco tiempo. Mucho debate, mucha "cosa" dando vueltas. La vida es, por suerte, compleja, diversa, y variada. Sé que hay contenidos que faltan: soy incapaz, no tengo tiempos, no tengo ganas (marque la opción que corresponda). Daniela está aportando valiosos comentarios, miradas que no tengo, cotidianeidades y problemáticas que existen y que, sin ella, no estarían acá; Víctor le suma pasión, a un blog que -lamentablemente, y contra mi voluntad- se parece cada vez más a su primer impulsor, a lo que yo digo que no soy y los demás se empeñan en ver y decir que sí soy: frío, racional, zarpado en irónico y por lo tanto, lindando con lo forro. Matías & Danila le agregan fundamentado sostén ideológico a la ensalada; creo que nadie puede decir que no aprende cuando se los lee: para coincidir o para discutir, te obligan a reflexionar.

Pero nada acá pareciera responder al porque sí: todos los que participan o han participado tienen lo suyo, desde su lugar, pensando entre todos, fundamentando, discutiendo, construyendo colectivamente: me rehúso a esos espacios donde el/la autor/a te cuenta qué hizo ese día, regalándote la minucia detallista que sólo la nada puede otorgar. Me gusta esto que vinimos generando, y me alegra haber sido, accidentalmente, el iniciador de la pelota, porque soy un convencido de que el día que nos vayamos de este mundo, más pronto que tarde, lo único útil que dejaremos, con suerte, es una idea que prendió en acciones. Nada más. Ni nada menos. (Sé que hablo desde mi rol-docente: vale. Si trabajara en el MerVal diría que lo único que dejamos son acciones... de Repsol. Pero bueno... por algo uno es lo que es y trabaja donde trabaja)

Acumulamos, en estos cuatro meses, la bonita (y envidiable) suma de casi 7100 visitas en el período. Acumulamos: una plusvalía. De las otras. Aun suponiendo que un quinto de estas visitas sean sólo mías (cuando publico un post hago fácil 10 entradas y salidas ingresando, corrigiendo, volviendo, releyendo lo ya releído, entrando de nuevo, arreglando, saliendo, obsesivamente), es mucho. Si fueran visitas presenciales, cara a cara, implicarían 7100 días para socializarse, vincularse, charlar, compartir, integrarse como gregarios en un mundo aislacionista. No es poca cosa.

Por esto sigo pensando que mucha más gente nos lee, aunque pocos escribimos. El poder de la palabra a veces asusta, porque nos desnuda ante los demás. Pero es el poder que tenemos los que nacimos sin otros poderes. Estoy seguro de que esa entidad supranatural a la que algunos llaman Dios, otros Jehová, etc. hizo, contra su voluntad, una buena obra: nos hizo pensantes y hablantes.

Hago un rodeo. Escribo algo que hace unos días andaba reflexionando. El mito adánico nos dice que Dios creó el sol, la tierra, el agua, el cielo, las critaturas de la tierra, el hombre. Y la mujer, como un apéndice del hombre, recordarán la misoginia fundacional. Ese hombre (y esa mujer, claro está, pero enunciemos con los preconceptos bíblicos) pacía alegremente, disfrutaba de la creación, so advertencia de no comer de la manzana. Era, diríamos, un animalito más. La manzana, el pecado original. ¿Cuál? Los curas que dicen abstenerse de los placeres del lecho (y de los placeres de parado, y de las otras posturas) intenteron hacer una herméutica del no-placer a partir de esa manzanita: el sexo sin su consagración ante Dios es malo, el sexo sólo por gozo es terrible, y demás: el mandato de la procreación. Ahora bien: el placer, fisiológicamente hablando, está, tiene que estar en todas las especies. Sin placer no hay espermatozoides, no hay reacciones que provoquen que esos bichitos lleguen al inodoro del baño público y te embaracen, nena, tené cuidado... El placer fue parte de la química y la fisiología de la creación originaria. El hombre-animalito ha de haber tenido placer en el el momento mismo en que el hálito del cuento le llegó, de entrada nomás, puesto que la procreación es un mandato natural y para ello hace falta la excitación de las células que arrojen la consecuencia fecundante. La cosa es que el hombre (la mujer) comió la manzana y descubrió qué era el placer: que el deseo y el placer son algo independiente de la procreación. El discernimiento comenzó aquí. El animalito pasó a ser hombre. Y enfureció al Dios, que con malicia había puesto el raciocinio allí, todo el tiempo, expuesto frente a las creaturas: expuesto y prohibido. La condición de se ve pero no se toca. Reluciente como algo ajeno. Como algo a imagen y semejanza. Como un proyecto que refracta y agranda la grandeza del Creador. Diseño, realización y arte de tapa. (c) Copyright Dios-Fecha incierta. All right reservated. Acá yo la hago, yo la fabrico, yo la vendo y yo me llevo el rédito, habrá cavilado Dios cuando empezó con la PyME del cosmos. Y el hombre (la mujer) cometió los dos actos más bellos que puede realizar, los más intrínsecamente humanos: pensó y se rebeló.

Entre paréntesis: Dios también es pecador. De los siete pecados capitales, que nos achacan y nos culpan por toda la eternidad en el manual del buen cristiano, podemos sospechar que Dios no es goloso, no es lujurioso, no es vanidoso... ¡Pero no se salva de ser iracundo! Que me expliquen qué cosa es, si no es ira, lo que lo llevó a inundar toda su obra: ira, enojo irreflexivo, que ahogó a las hormigas, a los árboles, a las jirafas, porque los hombres eran pecaminosos. ¿No disponía Dios, nada menos que Él, el creador de todo, de algún método de aniquilación selectiva? ¿Pagar justos por pecadores es digno de un Dios ecuánime? Un teólogo, seguramente, se rehusaría responderme, pero también seguramente me impugnaría por blasfemo: todo lo contrario de lo que, por suerte, sucede en este Blog: discutimos, disentimos, respondemos, incluso nos acusamos de lo que sea, pero no nos impugnamos, ni nos ninguneamos. Propongo cambiar la teología por la bloglogía: capaz nos vaya mejor como humanidad...


Las encuestas

Las cierro un día antes de que expiren, porque caducaron de antemano: las menos contestadas de toda la historia de este espacio.

La primera decía «Un grupo de idealistas desinteresados, todos ellos jóvenes y pujantes y bellos, decide armar un blog poético. Vos...» Obviamente, el grupo de jóvenes idealistas pujantes y bellos es autorreferencial, y señala a nuestro amado hermanito menor: Vivir en poesía. 23% dijo que participaría esporádicamente, escribiendo algo allí... pero ni noticias de esos ansiados colaboradores. Otro 23% prometió que entraría a leer asiduamente, pero las visitas, casi casi, son algo extraordinario. 15% dijo que iría de vez en cuando a leer qué hay por allá. Y nadie dio muestras de querer aprovechar el espacio, ni asidua ni esporádicamente, para mostrar lo suyo y listo. Pero, un 38% votó que no participaría en nada, porque es una porquería eso que están pensando esos giles (sic) La poesía siempre es desvalorizada, y los poetas siempre son vistos como locos inofensivos, cuando no molestos inadaptados. Sigan, sigan leyendo a Bucay, que así les va a ir...


La segunda encuesta era acerca de qué contenidos le están faltando a este Blog. Como esta permitía respuestas múltiples, desgrano cada opción: 6% pide boludeo y chusmerío; 18% pornografía (habiendo tanto en la web, venir justo acá a buscar eso... en fin); 6% quiere artes plásticas, trabajos críticos, artículos y/o subir imágenes al estilo de un museo virtual (está piola: a ver quién se copa: los/las de Artes, a su juego los estoy llamando); 12% solicita lo mismo, pero sobre literatura (algo armaré próximamente sobre El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, que leí recientemente, de un tirón, hace unas noches); el mismo porcentaje (12%) espera que aparezca algo sobre música (artículos -está el de Jagger, al nadie se dignó, siquiera, bardear; el del último de Skay, ídem- y que se transforme este espacio en el de la ilegalidad de la descarga directa: releer aquí lo que acoté respecto del ítem "pornografía"); 37% quiere cine, artículos, debates, etc. (lo mismo que para artes plásticas, y de nuevo para los/las de Artes); 50% la quiere leer a Daniela-Mauro Viale y polemizar sobre temas varios; 12% ansía temas de salud y medio ambiente, la misma cantidad que votó para educación y didácticas y "otros temas", que no sabremos cuáles propondrían o tendrían en mente los participantes; 18% pide política, economía y cuestiones de análisis de la sociedad. Nadie quiere aprender a cocinar, ni desea aprender a decorar los ambientes de su casa (por suerte) Eran los temas que estaban faltando, aunque me parece que de algunos de los anteriores hay bastante, en relación con el total de publicaciones. Pero igual sigue permitiendo perfilar el lector-modelo de este Blog.

Y como siempre, la más interesante: la de los usos lingüísticos correctos. Esta vez el planteo era «Alguien, en un debate formal, quiere reforzar su posición con respecto a otras. ¿Cuál de todas es la oración correcta que debe utilizar?».

Sólo seis arriesgados osaron responder: 33% acertó plenamente; 16% dio en el blanco en dos de los tres problemas (sólo cayeron en la trampa de BAJO); 16% acertó dos de tres (equivocaron con HUBIERON); y 33% le pegó sólo a uno de los tres (creparon en BAJO y en HUBIERON). Nadie votó la opción que presentaba los tres errores juntos («HUBIERON aquí muchas posiciones, pero BAJO mi punto de vista, lo que RECIÉN se ha dicho...»), ni tampoco la que presentaba dos de tres, considerando los incorrectos BAJO y RECIÉN.

Las opciones, en este caso, incluían, como se dijo, tres problemas: la impersonalidad obligatoria de haber, cuando es verbo pleno (es decir, cuando significa, más o menos, lo mismo que existir, y no es el auxiliar de la forma verbal compuesta, como en ha salido). No puede ser hubieron, puesto que en este caso, siempre, es impersonal, es decir, no tiene sujeto gramatical. Lo que se percibe nocionalmente como sujeto es en realidad un objeto directo, y los verbos nunca concuerdan con sus objetos (No decimos Me comimos las tortas, concordando el verbo con el objeto)

El segundo aspecto es una sutileza de tipo léxico. En la anterior encuesta hemos abogado por el reconocimiento de la importancia de las preposiciones, elementos que la gramática suele considerar una porquería con valor nexual, nada más. Pero uno mira EN un lugar, o DESDE un lugar, en las mínimas de las ocasiones BAJO un lugar, y en los tres casos la diferencia está dada por la preposición. En el primer ejemplo, se mira sin que se implique una dirección, sino un lugar: EN. En cambio, en el segundo ejemplo se focaliza una dirección, un ir de la mirada hacia el objeto mirado: DESDE. En el tercero, se mira ubicado por debajo de otra cosa: sería el caso de Miro BAJO un toldo, a resguardo, cómo la gente se moja con la lluvia. Un punto de vista es un lugar DESDE donde se mira; bajo mi punto de vista no sé qué habrá, pero seguramente no hay un lugar en el cual colocarme para dirigir desde allí mi atención (ver bajo otra cosa que tapa suele ser medio molesto). ¿Podrías haber usado EN mi punto de vista? Podrías, pero habrías de ser impugnado/a de anglicista, corruptor del idioma, porque calcás la forma del inglés («in my view») sin advertir que la hermosa sutileza del español no habla de «la visión» sino del lugar desde donde se ve.

El tercer aspecto tiene que ver con una impugnación que nadie, nadie usa (o respeta) Dice la Academia que el adverbio recién sólo debe ser utilizado acompañado de un participio (un derivado verbal que funciona sintácticamente como adjetivo, y cuyas terminaciones son, por esto mismo, invariables, no conjugadas, en -ado o en -ido, manifestando, como todo adjetivo, género y número: salido, compradas. etc.) Verbigracia: recién salido, recién comprada. Para su uso autónomo, sin participio, no debe apocoparse, es decir, no debe perder sus fonemas finales: corresponde la forma plena recientemente. De este modo, debería de decirse Salí recientemente; Recientemente llegó. Si te suena feo, probá con Llegó hace un ratito, Acaba de llegar, etc. O probá con un yogur. O probá con Recién llegó, y atenéte a las tremebundas consecuencias que pergeña don Víctor de la Concha, presidente de la Real Academia Española de la Lengua. (De paso, hacemos actividad de fijación: Concha y Toro, el vino; Concha y Lengua, la Academia)

Nos vemos en el quinto mes.

martes, 27 de noviembre de 2007

Dos - Juegos - Dos

¿Estás al pedo? • ¿No sabés qué hacer, ahora que no cursás? • Tu Blog favorito te da la solución


Juego 1: Es una especie de lanzamiento de jabalina, pero con un pingüino. Ideal para espíritus conservacionistas. Tenés que cliquear en la roca que te señalé en la imagen para comenzar, y para que el Yeti mueva el garrote con que lanzará al pingüinito. Obviamente, el juego consiste en mandarlo cada vez más lejos...

Juego 2: Tenés que fotografiar a Superman, que vuela los aires de diferentes ciudades. Le das comienzo al juego, y avisa cuántas fotos tenés que sacar. Corre el tiempo, y cada vez el hombre de acero se hace más rápido y más escurridizo. La cámara de fotos (que te señalé) se mueve con tu puntero de mouse, y al dar clic lo retratás. Al final de cada episodio el programa te puntúa, según la calidad de las fotos, en función de una portada de diario donde se publica que ha sido visto Superman en cada una de las metrópolis.