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domingo, 22 de julio de 2007

Una de las canciones, creo, más profundas de los Rolling Stones
Letra en inglés y en español


Sympathy For The Devil (Jagger/Richards)
Publicada en el LP Beggars Banquet (Banquete de pordioseros), 1969

Please allow me to introduce myself
I'm a man of wealth and taste
I've been around for a long long year stolen many man's soul and faith
I was around when Jesus Christ had His moment of doubt and pain
Made damn sure that Pilate washed his hands and sealed His fate
Pleased to meet you hope you guess my name
But what's puzzling you is the nature of my game

Stuck around St. Petersburg when I saw it was a time for a change

Killed the Tzar and his ministers, Anastasia screamed in vain
I rode a tank held a gen'rals rank when the blitzkrieg
raged and the bodies stank
Pleased to meet you hope you guess my name. Oh yeah
Ah what's puzzling you is the nature of my game. Oh yeah

I watched the glee while your kings and queens fought for

ten decades for the Gods they made
I shouted out "Who killed the Kennedy's?" when after all
it was you and me
Let me please intruduce myself I'm a man of wealth and taste
And I lay traps for troubadors who get killed before they reach Bombay
Pleased to meet you hope you guess my name. Oh yeah
But what's puzzling you is the nature of my game. Oh yeah
Pleased to meet you hope you guess my name
But what's puzzling you is the nature of my game

Just as every cop is a criminal and all the sinners, Saints

as heads is tails, just call me Lucifer 'cause I'm in need
of some restraint
So if you meet me, have some courtesy have some sympathy
and some taste
Use all your well learned politesse or I'll lay your soul to waste
Pleased to meet you hope you guess my name
But what's puzzling you is the nature of my game


Simpatía por el demonio

Por favor, permitíme que me presente por mí mismo.
Soy un hombre de riquezas y refinamiento.
Ando rodando desde hace vastos, vastos años, robando el alma y la fe de muchos hombres.

Anduve allí merodeando cuando Jesucristo tuvo su momento de duda y dolor,
y aseguré la maldición de que Pilatos se lavara las manos y sellara Su destino.
Encantado de conocerte. Espero que intuyas mi nombre,
aunque lo que está desconcertándote es la naturaleza de mi juego.

Estuve cerca de San Petesburgo cuando vi que venía un tiempo de cambios.
Maté al zar y a sus ministros, Anastasia gritó en vano.
Con el rango de general conduje un tanque, cuando la guerra relámpago
se embraveció, y los cuerpos hedieron.
Encantado de conocerte. Espero que intuyas mi nombre, oh sí.
Ah, lo que está desconcertándote es la naturaleza de mi juego, oh sí.

Miré con regocijo mientras tus reyes y reinas luchaban durante
diez décadas por los dioses que ellos habían creado.
Grité: "¿Quién mató a los Kennedy?", cuando después de todo
fuimos vos y yo.
Permitíme por favor que me presente por mí mismo: soy un hombre de riquezas y refinamiento,
y pongo trampas a los trovadores que son asesinados antes de llegar a Bombay.
Encantado de conocerte. Espero que intuyas mi nombre, oh sí.
Aunque lo que está desconcertándote es la naturaleza de mi juego, oh sí.
Encantado de conocerte. Espero que intuyas mi nombre,

aunque lo que está desconcertándote es la naturaleza de mi juego.

Así como cada policía es un criminal, y todos los pecadores, santos,

y cara es lo mismo que cruz, así entonces llamáme Lucifer, humildemente, ya que me es necesario
algún freno.
Y si me cruzás, tené un poco de cortesía, un poco de simpatía,
y algo de refinamiento.
Usá toda tu bien aprendida educación, o transformaré en deshechos tu alma.
Encantado de conocerte. Espero que intuyas mi nombre,
aunque lo que está desconcertándote es la naturaleza de mi juego.


La pobre traducción es mía.
Si tenés alguna sugerencia o podés mejorarla, te lo agradecería! :)

sábado, 21 de julio de 2007

Acaba de aparecer el tercer disco solista de Skay Beilinson, ex guitarrista y compositor, junto con Carlos "El Indio" Solari, de la banda de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

A esta altura, no es una novedad afirmar que se trata de uno de los guitarristas que más credenciales puede exibir dentro del ámbito del rock argentino, y que no necesita revalidar títulos o logros. Ciertos artistas consagrados pueden dedicarse, simplemente, a hacer lo que les plazca, sin el peso de tener que demostrar su valía o de recaudar unos morlacos para continuar la rueda. Ya ocurrió, en su momento, con los Redondos, a partir de Luzbelito: atónitos seguidores debimos (o no) digerir ese nuevo concepto hacia donde la banda se dirigía, luego del punto de inflexión en la estética ricotera que implicó el doble Lobo suelto Cordero atado, anterior a Luzbelito.

Podría decirse que una de las características que construyeron los Redondos fue, precisamente, la de crear sin atender a la complacencia del público, sin la demagogia tan en boga en estas tierras, sin la apelación a sentimientos de la masa que lógicamente reditúan per se (la nacionalidad, el fútbol, otras bandas de rock convocantes, etc.) Esa vuelta de tuerca, paralela a la independencia discográfica, a la autonomía del manejo del show bussines (y que después otros compartieron en sus fundamentos o plagiaron en su pose), inédita en el rock local, es parte de la identificación, también novedosa, que se dio entre la banda y sus bandas, modo de designación de las cofradías de seguidores, que se aplica hoy en día para cualquier grupo musical, y que tuvo su origen, precisamente, en la canción Vamos las bandas.

☺ Los seguidores de la Diosa Kali

El tercer disco de Skay no es muy distinto de los dos anteriores. A diferencia del único disco solista del Indio Solari, que asombró (y deleitó) a muchos ricoteros, Beilinson se obstina en presentar una especie de continuidad de estilo, un sello Skay. Uno lo escucha desatentamente y, digamos, puede confundir si se trata de Talismán, A través del mar de los sargazos o de Los seguidores de la Diosa Kali.

Es impensable suponer que un artista de la talla de Skay no concibe un disco, no trabaja uno o más conceptos que sostienen cada uno de sus discos. La crítica ha señalado, en este caso, un fuerte trabajo con la filosofía y la espiritualidad, junto con la potente guitarra de siempre.

¿Es lícito que un artista se repita? Dicho de otro modo, ¿hasta qué punto un músico (un escritor, un pintor) está obligado a lo nuevo, a romper en cada obra con la anterior?

Si entendemos el estilo, de modo rápido y "pre-académico", como un conjunto de opciones que el artista ha tomado en la totalidad de su obra, de modo de dar respuesta a ciertos problemas, o al menos, de hacerlos visibles y/o deconstruirlos, este vago concepto sería entonces una especie de subyacencia, reconocible más allá de la novedad de cada obra, un continuum que atraviesa la producción de cada artista. Desde este punto de vista, podría afirmarse que Skay está construyendo un "estilo" que se continúa disco a disco, obra a obra.

Para decirlo someramente, Borges es Borges, es reconocible como "Borges" en cada uno de sus libros, puesto que es identificable la «manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador», o el «carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico», según define el D. R. A. E. No obstante, "Borges es Borges", aun cuando es factible hablar de diversos Borges, de la evolución de su estilo, de sus etapas: aun cuando, digamos, El libro de arena se oponga en buena medida a Ficciones, o Fervor de Buenos Aires a El Hacedor.

Hay escritores que, habiendo publicado muy pocos títulos (Juan Rulfo, por ejemplo) han construido un estilo identificable y preciso. Más difícil es encontrar casos en que cada nueva obra de arte conlleve un cambio radical de estilo, una (re)fundación estilística (y si este fuera el caso, éste sería, en buena medida, el "estilo" de ese artista)

Así las cosas, la novedad no es necesariamente un factor que determine el estilo de un artista, así como ninguno de estos dos conceptos puede, en sí mismos, definir la calidad. El estilo vendría a ser, entonces, un constructo que el artista se propone, y que se materializa en cada una de sus obras por diferentes mecanismos. La novedad, de esta manera, no sería sino una entre las muchas posibilidades estilísticas que el escritor, el músico, etc., habrá de decidir.

Queda por analizar si se prefiere un artista novedoso, o un artista clásico. Si se toma la evolución musical de Skay, surge que ha tenido momentos de variación y cambio, y momentos de continuidad y profundización. Pero plantear que Los seguidores de la Diosa Kali es un disco malo sólo porque "repite" o "continúa" el camino trazado por sus anteriores proyectos solistas, es pedirle a un artista que se maneje con la surgencias del mercado y del marketing. Algo que, con la historia a cuestas, no parece ser un axioma de Skay.

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PS: Parece que fueron puros rumores, y que sigue sin decidirse el regreso de los Redondos. «Sólo te pido que se vuelvan a juntar», como solemos corear en los recitales, últimamente...

miércoles, 18 de julio de 2007

Cuando era chico, tendría 7 u 8 años, un amiguito llegó a mi casa con muchos "billetes verdes" (o "marrones", o "azules", ya no recuerdo). Muchos, como para tomar un kiosco por asalto. Así lo hicimos, felices y golosos. A las pocas horas, la madre de mi amigo, parada con gravedad en la puerta de mi casa, vino a aclarar la evidente -para todos, menos para un niño- verdad: ese dinero había faltado de alguna billetera. Mis padres, aun entendiendo que mi "complicidad" se había limitado al gasto (y a la indigestión) me dejaron en claro una dolorosa verdad, que podría resumirse en "cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía". Vale decir: nadie anda con mucha plata en los bolsillos porque sí; nadie tiene, en el botiquín de su baño, algodón, pasta dentífrica... y 100.000 dólares (o más, o menos)

¿A qué viene la anécdota? La "gran cantidad" que me deslumbró a los siete años era de la billetera de algún pariente de Robertito. No era de Robertito, ni la había obtenido "con el sudor de su frente". Por eso era fácil para él gastarla, perderla: olvidarla. En aquel episodio, la "ruta del dinero" era mensurable (llegaba desde su puerta a la mía y desde allí, al kiosco de la otra cuadra) y las consecuencias, previsibles: no pude juntarme más con ese chico, y mis padres se hicieron cargo de reponer la mitad del monto. Picardía, delito, embuste: poco importó a mi familia el "encuadre jurídico"; sólo tuvieron en claro qué estaba bien, qué estaba mal, y educarme.

Una ministra deja olvidados muchos "billetes verdes" ("marrones", "azules", poco importa: muchos, y valiosos). Robertito también los hubiera descuidado...

Supongo, me obligo a suponer, que el Sr. Miceli, el padre, se habría ofuscado ante tamaña picardía; quizás una historia así jamás le ocurrió a la niña Felisa. Sin embargo, hoy por hoy, de grande, a falta de un padre enojado, bien le vendría a la olvidadiza, feliz y golosa Miceli una justicia indignada que actúe con la misma y enérgica decisión de un padre: lo que está mal está mal. Y que todos aprendamos.

Es cierto que somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. También es cierto que hay algunos inocentes que luego de consultar a buenos abogados, pergeñan sofisticadas argumentaciones en defensa propia. Y no menos cierto es que hay ciertas situaciones que, si no delictuales, son al menos muy extrañas.

No quiero caer en un gorilismo ingenuo, ni en un análisis político neo-lombrosiano. Ni "está en los genes del peronismo" ni "se trató de un hecho aislado". Una Ministra de Economía que no acierta a quedarse con un vuelto manejó los destinos económicos de un país. Una buena síntesis de lo que como país somos, permitimos, votamos.

Aclaración final: Desde que esta situación tomó estado público, estoy advirtiéndoles a quienes me rodean que, si llegara a ser el caso de que me dejara olvidada en algún baño, o en el mío propio, una bolsa repleta de billetes, por favor me la devuelvan sigilosa y discretamente, para evitar escándalos. Todos toman la ocurrencia, por suerte, con risas. Es lógico: también por suerte, ninguno trabaja en reparticiones del gobierno.


martes, 17 de julio de 2007

Primera entrada

Un poco por curiosidad, otro poco por probar estas nuevas formas de comunicación y circulación.
Intentaré que sea un espacio de construcción, no simplemente de "expresión": polémico, diverso, ameno.
Veremos qué resulta...