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Actualizaciones en lo que va del tiempo:

• El diálogo • Viejas locas • "Presidenta" (O cómo intentar el ninguneo incluso desde el nombre) • Perdonar es divino • Carta abierta a Fito • Macri y su viento en la cola • Soy empleado estatal • Consideración de la luna en el poniente • Ya tengo mis bodas (y mis bolas) de porcelana • Eros • Sacalo Crudo • Avisos clasificados, rubro "Varios" •Piza, birra, faso (soneto estrafalario) • Varela Varelita • Indómito destino




viernes, 31 de agosto de 2007

Jere


La mirada que mira como comprendiendo
que te mira y sonríe, feliz, mientras te mira.

Una sonrisa en el amanecer de la vida:
el fundamento para reverdecer el mundo.

martes, 28 de agosto de 2007

• Iniciación sexual de los varones en Capital y Gran Buenos Aires Bisexualidad para todo el mundo en apenas tres o cuatro generaciones Discriminación, racismo y xenofobia en nuestras pampas y nuestros jóvenes Ah, y travestismo en una cátedra fueguina de Historia Noticias de anteayer, casi ricoteramente hablando.


El domingo se publicaron tres artículos en tres medios distintos. Hasta donde creo, ninguno de esos medios tuvo en cuenta la noticia del otro, aunque entre los tres podemos interrogarnos acerca del presente y, fundamentalmente, del futuro.

Clarín daba cuenta de ciertas hipótesis de Humberto Veronesi, un científico italiano quien, a partir de argumentos biológicos y culturales (vale decir, lo genético en interacción con el medio), augura que la humanidad se encamina hacia una reformulación de los sexos, en tanto géneros, desligando la función reproductiva (que se llegaría a lograr mediante tecnologías diversas), del objetivo del placer, que pasaría a ser así el fundamento último y primario del sexo. De este modo, cree el científico, la humanidad será en tres o cuatro generaciones, predominantemente bisexual, en tanto el objeto de deseo del género no estará ligado a la procreación.

Página/12 difundió un estudio realizado en cuatro ciudades latinoamericanas, en el cual se descubre que los jóvenes varones de Buenos Aires están entre quienes más tempranamente debutan sexualmente (a los 15,8 años) en Latinoamérica, un poco más tarde que los adolescentes cubanos (quienes le ven la cara al santo, estadísticamente, a los 14,9 años). A primera vista, los datos que este estudio releva podrían parecer superficiales, puesto que se informa en el artículo que los adolescentes de los distintos países fueron interrogados acerca de los motivos del debut, pero no se dice cómo se recolectó esta información (sabemos que si simplemente le preguntamos a un adolescente “¿Por qué debutaste sexualmente?”, las respuestas pueden ser más o menos desprejuiciadas, más o menos irreflexivas, etc.) No obstante, resulta significativo que la recurrencia de las respuestas se segmente territorialmente, aun cuando no fuesen el producto de una sesuda elaboración, y que tengan que ver, así, con el hedonismo, con el deseo, con la excitación, a diferencia de los muchachos de otras latitudes, quienes invocaron razones de amor o de curiosidad.

Finalmente, Perfil publicó un estudio realizado en Buenos Aires acerca del incremento de la xenofobia entre estudiantes de todo nuestro país, en mayor proporción los hombres que las mujeres: gitanos, judíos, “chinos”, bolivianos, etc. son el depósito en que se representan configuraciones tales como “indocumentados”, “explotadores”, “sucios”, “ladrones”, etc. Con este artículo entronco, aunque no sea del domingo, la saga que surgió la semana que terminó, acerca de la revuelta que originó un grupo de padres en Tierra del Fuego al enterarse de que una docente de la escuela secundaria de sus hijos era travesti; xenofobia, discriminación, racismo: la semana nos dio un poco de todo.


¿Y con esto, qué?

Cualquiera de nosotros, los que nos preocupamos por el presente y por el futuro, los que creemos que tenemos algún tipo de incidencia en el presente y en el futuro, los que no compramos el boleto para ver la película sino que creemos que tenemos que protagonizarla de algún modo, no podemos sino pensar y repensar qué estamos haciendo para nosotros, ahora, y para los que siguen, después: ¿qué estamos haciendo como educadores, como hijos, como padres, como hermanos, como amigos, para construir un mundo un poco mejor, más justo, más tolerante, que invite a ser vivido?

El sexo, la sexualidad -nos informan- se está viviendo alrededor de nosotros, lo estamos viviendo nosotros incluso, como mero producto del deseo, como producto del egoísmo: tengo ganas, estoy caliente: se acabó. Lejos de mí abogar por un puritanismo hueco, por una castidad premarital sin sentido. Pero tampoco me parece válido el camino del “todo vale”, es decir, reducir un acto de profunda comunión entre dos (momentánea o para siempre, no importa la duración) a la suma inconexa de dos voluntades individuales, que “por casualidad” se reúnen en el cosmos de una cama (del reservado de un boliche, de un baldío) Constituyendo al otro en objeto, en depósito, en “alivio” de ese deseo, de esa excitación, me constituyo en otro objeto, me cosifico también.

Llevada al extremo, esa búsqueda del mero placer en el sexo podría llevar a homologar todas las prácticas de la sexualidad: aliviarse manualmente, solitariamente (se entiende, ¿no?), o con una muñeca inflable, o con otra persona. Sin embargo, todos sabemos que no es lo mismo. Si estamos de acuerdo en que no es lo mismo, deberíamos estar trabajando, accionando, para fortalecer, esclarecer, propiciar, encuentros sexuales entre dos que tenga en cuenta otros fundamentos que el simple deseo: como en toda actividad humana, social (el sexo lo es), depositamos en esa acción expectativas, intereses, proyectos que en definitiva dan sentido, resignifican esa acción.

Así las cosas, no sería tan evidente la futura bisexualidad de la humanidad en tres o cuatro generaciones; bien podría ser onanista o zoofílica o lo que fuera. Aun cuando el horizonte bisexual fuera el caso, ¿cómo se transitará la transición desde una sexualidad “heterosexual” -permítanme esta etiqueta simplista para el “hoy”- hacia esa sexualidad “bisexual” -permítanmela también, para caracterizar ese “pasado mañana”-? Vale decir: ¿cómo será el camino por ese “mañana”, cuando tenemos el dato de que “hoy” están incrementándose los indicios de mayor intolerancia, mayor racismo, xenofobia y discriminación? ¿Cómo se llegará a ese “pasado mañana” bisexual, en el cual las personas no estaremos obligadas a pensar el sexo en términos reproductivos, puesto que nuestro fundamento será el vínculo, esa inasible cosa a la que llamamos “amor”, si hoy nos tranquilizamos al ver a otro, cualquier otro, como el depositario de los males que nos aquejan, y por eso mismo lo excluimos, lo marcamos, lo abstraemos y negamos? ¿Desde qué lugar son compatibles esta mentalidad actual en los jóvenes (y no tan jóvenes) con esa utópica era de la humanidad en la cual cada uno elegiría hombres y/o mujeres según cualquier cosa menos el hecho de tener un hijo? Y el otro problema: ¿cómo se llega a que esa situación de bisexualidad no sea parte de la “urgencia”, parte de “la moda”, o lo que fuera, sino parte de un proyecto de vida?

La futurología no es algo que me apasione en lo personal, y el positivismo en retirada que todavía tenemos nos dice que para ese futuro no hay pruebas, sino hipótesis más o menos plausibles. Seremos como hasta ahora, seremos bisexuales, seremos onanistas o zoofílicos. Andá a saber. Lo cierto es que seamos lo que seamos, deberíamos tener clara conciencia de que lo seremos por convicción y no por pura pulsión, y lo seremos sin presiones estigmatizantes, sin sentir que otro impugna nuestras vidas porque no coincide con su vida. Y eso no es milagroso: acomodar las mentes del mañana es nuestra tarea hoy, empezando por nuestras propias mentes, también hoy.


Actitud programática final: aguante la profesora travesti de Tierra del Fuego, aguante cualquier preferencia sexual que se desarrolle en la intimidad, en la madurez, en la plenitud. No hace falta ser hombre vestido de hombre para enseñar las proezas de Alejandro Magno, otro hombre vestido de hombre que bien se las traía…

viernes, 24 de agosto de 2007

El sentido de la vida

Autopista 9 de julio sur. Mano hacia Avellaneda
6 p. m., día de semana

El del auto
El de la moto
Cualquiera de los dos


Embotellamiento. Filas de autos en caótica distribución. Bocinazos, smog, etcétera.
El del auto - El de la moto

1. Tengo que llegar, la puta madre, qué carajo pasa hoy. Está más trabada que de costumbre. “Bocina, freno, claxon. Bocina, freno, claxon. Claxon, claxon, claxon. Marge quiero ser gordo”, je. Dale, boludo, avanzá, ¿no ves que tenés un hueco ahí? Te lo va a ocupar el del Regatta, salame. Mujer tenías que ser…
-…¡ANDÁ A LAVAR LOS PLATOS, TARADA!
Sabés dónde podés meterte ese dedito ¿no? ¡Tomá!, te cagué el lugar… A ver si puedo tirarme más a la derecha, y avanzar por la banquina…

2. Siempre lo mismo acá, menos mal que en la moto zafo. Peeermiiiisoooo, je. Raaaaaaaammmm, paso a uno, ñaaaaaaaaaaam, paso a otro, disculpe señor, peeeermiiiiiisoooo, vengo con mi súper moto. Qué cintura, mi Dios, estoy para una compteción, qué equilibrio, qué muñeca. ¡Capo, as del manubrio! Vamos, chuchis, avancen o dejenmé pasar, que llevo papeles importantes, vamos.

3. Dale, papagayo, metéte ahí, que quiero pasar a la banquina. Por algo tendrás el auto podrido y chocado, gil, te deben golpear todos por no saber manejar. ¿Qué te creés, que estás en Suiza, que estás en París, te creés? Dale, pipistrelo, ¿a qué hora querés llegar a tu casa? ¡Me cago en todos los pelotudos al volante! ¿Son todas carmelitas descalzas, hoy? Pero, la puta, son las cuatro y veinte ya, no llego, no llego y media. Mejor llamo.

4. –Hola, Fernández, sí, soy yo. Che estoy en la autopista, pero es un quilombo todo. Sí, terrible. Mirá, y media no llego, che. ¿Podés entretenerlos un rato? Y sí, yo acá trato de mandarme, pero hoy la gente está re pelotuda no sé de dónde salieron, así que calculále qué sé yo, en veinte más o menos. Mínimo eh. Nah, qué voy a pagar dos pesos en el peaje, que vayan a robar a la ruta. Además ya estoy arriba, ya pasé la bajada de Montes de Oca. Dale, hacéme el favor... Y no sé, mostráles los catálogos, decíles que tengo un contratiempo, vos fijáte che.

5. Pero, ese huevón me traba justo para pasar. Dale, largá el telefonito, pibe. “Hola, querida, sí mirá no me vas a creer, pero estoy en la autopista, hay embotellamiento y no llego, mi amor, no te preocupes, mi amor. No mi vida, esos gemidos no son de la secretaria, mi vida, cómo podés pensar eso” Dale, corréte, estás pegado al otro auto, no paso, tengo moto, jodéte si estás anclado acá. Me esperan con estos papeles en cinco minutos en Lanús, dale, movéte, corréte, o te hago mierda el espejito cuando pase.

6. ¿Qué tocás bocina, pendejo? Ponéte el casco porque te hago hacer tres trompos y salís en Crónica. ¿Qué, no te dejo pasar? Jodéte, después piden que los respetemos, y se mandan en zigzag por todos lados. Si quieren ser respetados, respeten. Si son vehículos, vayan por un carril, atrás de un auto, como corresponde. Y si no, hagan la suya pero no pidan nada. Este país no cambia más, qué lo parió. Te vas a quedar sin batería de tanto tocar la bocina. Qué me ponés el piecito en el paragolpes, la puta madre, qué te pasa, ¡yo lo estampo a este!
-¿DÓNDE QUERÉS QUE ME CORRA, PELOTUDO,? NO VES QUE NO PUEDO AVANZAR NI ACOMODARME

7. Dale, movéte. A ver si puedo mandarme entre éste y el otro por ahí… No, no puedo. Dale, movéte. Te piso el culito del auto, sí, dale, movéte, mirá como te piso el paragolpes…
-VAMOS. MUEVASÉ, NONO, QUE LLEGA TARDE AL GERIÁTRICO. SI NO PODÉS CORRERTE, JODÉTE, VIEJO FORRO, PERO DEJÁME PASAR A MÍ O COMPRATE UNA MOTO.

8. Si me bajo y le doy con el fierro de la traba del volante lo mato y llego más tarde.
-Y PASÁ. SI PODÉS PASAR, PENDEJO, QUÉ TE PASA, SABÉS A CUÁNTOS COMO VOS DEJÉ SIN DIENTES. DESDE EL GERIÁTRICO TE VOY A VER SALIR EN CRÓNICA, REVENTADO EN EL ASFALTO, SÍ. TE HACÉS MIERDA COMO UN SAPO EN CUALQUIER MOMENTO.

9. Si me bajo de la moto y le parto un vidrio y me rajo, pierdo tiempo. Qué ganas de hacerte mierda el auto, viejo puto.
-DALE CORRÉTE Y DEJÁME DE JODER, QUE ESTOY LABURANDO

10. -¿Y YO QUÉ TE CREÉS QUE ESTOY HACIENDO, PASEANDO EN UN SHOPPING? AGUANTÁ COMO TODOS O MANDÁTE POR DONDE PUEDAS, NABO.
Hola. Sí. Fernández. Querido. ¿Cómo va eso? Nada, estoy en el mismo lugar que antes, no avancé. Encima un pendejo con una moto, mirá, si no sería que tengo que llegar allá y que uno es educado lo haría mierda, mirá. Bancá como puedas, dale.
Vamos señor, a ver un poquito más, eso... Corrasé ahí a ver si paso a la banquina. Mirá cómo van los bondis por la banquina, qué hijos de puta, no dejan entrar a ninguno. Si me mando el pendejito de la moto va a poder pasar, mejor no hago nada y que se cague.

11. ¿Y? Ahí podés acomodarte, ahí, entrá ahí y corré el autito, vamos. Viejo de mierda me lo hace a propósito. Si no llego a Lanús en cinco minutos me pierdo la comisión. Vaaaaamoooosssssssss.

12. Je, tocá bocina nomás, en cuanto pueda te cruzo más el auto, vas a ver.

13. Qué lo parió, yo me mando para atrás... A ver... Sí, me mando por atrás y le paso por el otro costado.

14. ¿Qué hace el pendejo? ¿Se va para atrás? ¿Abandonás, salame? Aprendé, papá, aprendé a manejar. ¿A mí me querías pasar? ¿Te creés piola porque tenés moto? Después lloran; acá es así, manda papá.

15. Listo, je, chau viejito, forro, tomá, acá te dejo este regalito.

16. Ah, se mandó por atrás para ir por la banquina. Vivo el pibe, qué guacho. ¡Uh, qué hijo de puta, me pateó el espejito! ¡¡Me hizo mierda el espejito!! ¡¡¡La puta que lo parió, con lo que sale, todavía estoy pagando el auto!!! ¡¡¡¡Yo lo mato!!!! ¡¡¡¡¡Yo me mando como sea por la banquina y lo parto en cuatro!!!!! No le vi la patente, pendejo de mierda. A verrrrr, correrse, vamos, ¿no ven que me hizo mierda el auto?… No, al pedo, no lo alcanzo ni en pedo. La puta madre… Me hizo mierda el espejito.

17. Tomá, je, mi firma, para que aprendas, viejo sorete. No vivís ni dejás vivir, siempre lo mismo en este país. No te gusta el embotellamiento, compráte una moto. ¿Él me iba a pagar la comisión? Que se joda, estoy apurado, estoy laburando.

18. -Qué calentura que tengo, Fernández, no te imaginás. Me lo hizo mierda. No, si lo pateó cuando pasaba, ni colgando quedó. Che te corto, ahí se mueve un poco.

19. A ver, vamos, corréte, eso, así, ahí está: la banquina. Despacio pero constante. Permiso, permiso. Chau, adiós señora, quedesé esperando ahí nomás, que le germinen los porotos… Estaba buena la minita del Dauphine, eh, lástima que quedó paradita ahí. Buen auto, mirála vos. Una minita que me mantenga. Eso estaría bueno. Y mandar a la mierda a la gorda de una buena vez. Atenderla, que me mantenga y yo feliz. Capaz algún día la cruzo en algún lado. Vamos, avancen bondis, avancen que ya casi llegamos al puente. Uhhhhh, ¡qué virolo se dieron esos dos! Rápido, rápido, no miren que se traba de nuevo. Que se encargue la ambulancia, vamos que llegamos… Este Fernández es bueno pero no sabe manejar las cosas, si no estoy yo se cae el negocio, y si se cae el negocio me mato, el rojo del banco no lo cubro ni vendiendo sangre. Vamos…


Interior de una casa. Un televisor encendido y bullicioso. A la noche.
Cualquiera de los dos

-¿Y? ¿Cómo te fue hoy?
- Ni me hables, mirá. Día de mierda. Fue un quilombo la autopista. Un boludo me amargó la tarde. Ni me hables. En cualquier momento nos vamos a vivir a otro lado, te lo juro, donde la gente sea gente y no soretes como acá. Esto no da para más...
- ¡Sí! En la tele lo vi, un muerto y todo hubo a la tarde...
- Están todos locos en la calle, vos no te lo imaginás porque estás todo el día encerrada acá adentro. ¿Qué cocinaste?

Balance

Como verán, hace varios días que no publico nada. Ando estudiando, y me queda poco tiempo para hacer el resto de las cosas de la vida. Dicen los que saben que en una conversación, los participantes tienden a "llenar el vacío", aborrecen el silencio. Esto es una especie de conversación virtual, pero a veces no hay nada para decir, o no hay tiempo para decirlo bien: elogio del silencio, en esos casos, ¿por qué no?.

El blog comienza a moverse. Empiezan a aparecer bandas que le gustan a alguien, faltan escritores, pelis, etc., o comentarios sobre los diferentes temas de los que he venido hablando más apresurada que profundamente. Pero todo se construye de a poco. Paciencia. Por ahora -lo sé- es una forma rápida de acceder a materiales, o de chusmear qué hace o deja de hacer aquel que fue mi profesor. Pero es un espacio que puede mutar, debe mutar, para que nos los apropiemos entre todos, quienes entran y desean frecuentarlo y yo. Para eso está. Por eso he optado por no responder cada una de las intervenciones, porque de ese modo podría dar la sensación de que "modero" u "obturo" lo que cada uno de los/las que entra quiera decir, en el soberano ejercicio de libertad de expresión que acá se propone. Mi "verdad" si es que tal cosa existe, ni siquiera es mía, puesto que por suerte las personas no somos compartimentos estancos de ideología fosilizada.

Sólo recuerdo: este intenta ser "un blog de variedades", una bolsa de gatos. Un poco de todo, filtrado, desmenuzado: un poco de nosotros. El límite, creo, sería la frivolidad -aunque por qué no de vez en cuando-, el insulto, el no construir. Después, entra todo, y todo revuelto, como en la vida y como en botica. Dijo la amiga Danila hace poco que las preguntas que yo planteaba en el posteo anterior eran demasiado amplias para su cerebro a esa hora o a cualquier hora. Y de eso se trata, de al menos manenter la mente despierta, "el músculo alerta": las respuestas suelen ser menos apasionantes que las preguntas.

Por supuesto, gracias a los que entran, de onda u obligados. Y más gracias todavía a aquellos que se animan a decir algo, en un mundo de la vida en el que cada vez más la palabra está devaluada, circunscripta, atenazada, esterelizada. Digamos, con el tonito de voz de la excecrable filósofa Lita de Lázzari: doña, hoy por hoy la palabra vale menos que lo que cuestan los zapallitos, doña. Justamente por eso, creo, es bueno que inundemos ese mundo de la vida de estas otras palabras, que no son al pedo, ni son inútiles, ni son cómplices. Gracias por venir.

martes, 14 de agosto de 2007

• Los "clásicos", el canon y el gusto • Nada nuevo: apenas un par de preguntas • Un post para que participes, si te viene en gana...


Hoy volví a escuchar, después de un tiempo, la Antología de The Beatles, esa que viene en caja roja y en caja azul. Cualquiera que me conozca personalmente (o mediante este espacio, que es otra forma de "conocimiento personal") sabe que mi preferencia está en otra parte. Sin embargo, el hecho de que me guste la buena música no le resta importancia, creo, a lo que sigue (incluso le da perspectiva histórica y sirve como introducción a esta publicación, cuarenta años vista de la "batalla" Beatles/Stones)

Volví a escuchar, decía, un pantallazo beat. Y no pude sino reflexionar en la cantidad de
clásicos de que han sido autores los Cuatro de Liverpool. "Clásico", dice la
R. A. E., es un período de plenitud de una cultura, de una civilización, y las obras que a éste pertenecen. Pero además: «Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia» y «Que no se aparta de lo tradicional, de las reglas establecidas por la costumbre y el uso»

Lo clásico, entonces, nos viene como plenitud, como modelo y como reproducción. Podría pensarse que para instalarse como modelo fue necesario confrontar con algo previo, pugnar y vencer a ese modelo anterior, e recolocarse desde el margen al centro, en eso que Bloom (y sus detractores y/o exégetas) luego
canonizaron como canon.

¿Cuánto de
musical tiene esa confrontación entre modelos? ¿Cuánto de intrínseco tiene el proceso de cristalización de lo clásico? ¿Cuánto de comercial? ¿Cuánto de político? Y también: cuánto de literario, cuánto de plástico, cuánto arquitectónico, etc. Además: ¿cuánto de subjetivo, de individual, de gusto? Pero de nuevo: ¿cuánto de intrínseco, comercial, político, tiene la conformación del gusto, de la subjetividad, de la individualidad?

Y continué divagando: ¿cuánto de autóctono/nacional/propio? ¿Qué es eso que hace que haya, supuestamente, rock argentino (o inglés -"british pop" o "britpop", creo que le dicen-, o norteamericano, o islandés o lo que fuera)? ¿Qué es lo que hace que haya literatura, escultura, pintura, etc., argentina, inglesa, norteamericana, islandesa o lo que fuera?

Son preguntas que implican bibliotecas, debates, tesis y antítesis, y, por suerte, ninguna respuesta que clausure el seguir reflexionando. Ni que cierren o impugnen la formación de nuevos cánones, ni la tiranía del gusto-de-uno-para-uno-mismo. Pero las dejo planteadas para que indaguemos. También, por qué no, para que hagamos nuestro "canon", nuestro listadito de música, libros, cuadros, películas: lo que sea. Entre irónico y acto de fe, por ahí anda el de mis libros (con Ofelia, mi bienamada Ofelia, que cierra la lista). Musicalmente quizás -quizás, sólo quizás- no sea tan obcecado como el pantallazo rápido sugiera. En algún momento armaré un listado musical y cinematográfico: prometo. Por ahora, invito a responder :)

sábado, 11 de agosto de 2007

• Convocatoria a pruebas de selección para la cobertura de cargos transitorios de inspector, director, vicedirector, regente y secretario de Escuelas Secundarias en la Provincia de Buenos Aires • "En poco menos de dos meses estará todo normalizado y funcionando" • Otra promesa para esa tarde divina de octubre electoral y poco alfonsiniana, y otro capítulo del acomodo político en el sistema educativo


La Dirección de Educación Secundaria de Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires ha convocado, fuera de todos los plazos legales -como para no perder la costumbre- a pruebas de selección para los cargos de inspector, director, vicedirector, regente y secretario de Escuelas de Educación Secundaria Básica y Educación Polimodal. En La Matanza, al menos, esto se notificó por comunicado distrital, digamos, hoy, y los aspirantes tienen tiempo, digamos, hasta mañana, para inscribirse (no es exagerado, es literalmente cierto). Uno a veces se dice, inocentemente, algo así como "esta burocracia no aprende más"; pero en realidad es algo mucho, mucho más profundo: es la institucionalización del "no te calientes, está todo armado". Veamos por qué.

En la ex Rama Media, actual Secundaria, jamás, JAMÁS, hubo concursos de antecedentes y oposición para el ascenso jerárquico, tal como lo pauta la Ley 10.579 de 1987. JAMÁS. Veinte años de incumplimiento de la ley (los mismos años que viene ocupando el mismo partido político en el gobierno de la provincia) Todos los secretarios, regentes de estudios, vicedirectores, directores e inspectores de escuelas secundarias, sean estas ESB o Polimodales, han accedido a sus cargos mediante un procedimiento que la mencionada ley considera subsidiario, de emergencia, transitorio, que se denomina, precisamente, "asignación de funciones jerárquicas transitorias" con "pruebas de selección" y no con "pruebas de oposición". Este procedimiento implica en la actualidad dos diferencias fundamentales, y hasta no hace mucho una tercera que "cerraba el círculo" perfecto del acomodo.

La primera tiene que ver con los jurados que intervienen: a diferencia de los concursos de títulos y antecedentes, los jurados de las pruebas de selección están integrados por personas afines al Distrito y/o la Escuela en cuestión, con lo cual es dable suponer "conocimiento previo", animosidad, etc.

La segunda tiene que ver con la complejidad de las pruebas: en tanto los concursos suponen más instancias y más complejas (siempre se pueden sortear con un padrino, claro está, pero por ser más complejas está más pautada su recusación, su impugnación: su transparencia), las pruebas de selección son menos, y menos complejas, puesto que se trata de selección con carácter transitorio, y no de cargos con estabilidad. Si se consideran ésta y la anterior característica, es altamente probable incluso que "el favorito" acceda extraoficialmente a las ternas de las problemáticas que se evaluarán en las pruebas de selección.

La tercera, que no está vigente desde hace un par de años, y que suponía una excepción antiestatutaria, tiene que ver con el hecho de que la selección del personal jerárquico se realizaba entre los integrantes de la misma institución y no con aspirantes de todo el Distrito, motivo por el cual es fácil entender que en educación, los cargos son algo así como venales y hereditarios.

Todos y cada uno de los actuales inspectores, directores, vicedirectores, regentes y secretarios obtuvieron sus cargos por este procedimiento "de excepción" y, si son titulares, accedieron a la estabilidad laboral también por leyes de excepción: titularizaciones masivas, generalizadas. Una "ley de amnistía" que permite encontrar, hoy por hoy, placas geológicas en la conducción educativa: los que entraron con tal o cual amigo, político, o gobernante. Los más modernos, los "pirozzolistas", por el actual senador provincial Jorge Pirozzolo, están cada vez más activos y se reproducen como larvas (claro está): ya tiene como mínimo dos o tres inspectores, casi todos los equipos directivos de la localidad de Virrey del Pino (siempre hablando de escuelas secundarias, aunque se está extendiendo a las incontaminadas escuelas primarias y las nuevas ESB, desprendidas de las primarias y por lo tanto, antes inmunes), y muchos equipos de conducción del resto de La Matanza. Donde no pueden meterse jerárquicamente, copan las escuelas con personal de base que de a poco desparraman el virus y la semillita de la discordia, tan efectiva para el "divide y reinarás". Además: el Consejo Escolar, la Dirección Descentralizada de Infraestructura Escolar, el Programa de Becas, el programa de Cédula Escolar, las Secretarías de Inspección, todas las Asociaciones Cooperadoras de las escuelas propias, más algunas de las ajenas (y la lista sigue).


El ilustre senador

Jorge Pirozzolo fue director de la Escuela de Educación Media Nº 13 de Lomas del Mirador, La Matanza. Seguramente accedió por pruebas de selección transitorias, y luego titularizó acogiéndose a la Ley (ya desde entonces) Allá por los noventa, tuvo el primer gesto patriótico, en épocas de la Carpa Blanca, y fundó un "gremio" denominado U.Doc.BA., duhaldista a ultranza, que fracturó la hegemonía de S.U.T.E.B.A. con la falaz consigna de que por fin había "un sindicato de profesores" (no como el S.U.T.E.B.A., que es "de maestros") Es decir, la campaña de marketing del actual senador fue fracturar la educación, fragmentarla, desvirtuar su naturaleza. El ahora político kirchnerista, antes duhaldista, seguramente antes menemista y quizás antes cafierista, se aprovechó de "la marca en el orillo" de cierto mediopelo del profesorado, que cree que es inmune a todo lo que le pasa a la educación porque estudió un poco más que un maestro, y porque sigue repitiendo en el aula lo mismo que aprendió en ese sacrosanto instituto hace diez, quince, veinte o más años, del mismo modo y como para el mismo alumno.

La recompensa para tan magno altruismo fue colocarlo en la boletita municipal como candidato a primer consejero escolar, con el escudo, la marchita y las caras de Perón y Evita llorosas por estar tan dignamente secundados. Así, Jorge P. se transformó en presidente del Consejo Escolar más importante de toda la Provincia, por fondos financieros, territorio, cantidad de servicios y magnitud de problemas. Desde allí armó su "base territorial", como gustan denominar los políticos a ese entramado de guita negra, mafia y negocios. Designó laderos para toda aquella área donde se manejara la tarasca, desde Infraestructura Escolar hasta los programas de Becas, para que sus conspicuos secuaces distribuyeran las credenciales de afiliación al U.Doc.B.A. y la plata de esta cuasiprovincia. Las escuelas "pirozzolistas", a su vez, pudieron ser supervisadas por inspectores "pirozzolistas", con lo que el circuito se aceitó hábilmente.

Por supuesto, el "robo para la corona" dio sus frutos y llegó el turno de la senaduría provincial, lugar desde donde pudo acceder a la "alta cocina" del manejo por control remoto desde La Plata. De cualquier modo, dejó herederos sumisos: quedó acá toda la estructura que le rinde pleitesía, le cuida las acciones y los negocios, sin asustarlo, puesto que en todos sus adláteres pareciera rezar el axioma de "sé un inútil útil". En todo caso, si alguno se "zarpa en impunidad", le suelta por un ratito la mano, como le está pasando ahora a uno de sus muchachines de Infraestructura, otrora harto cotizado. Desde la senaduría "se dedica a la educación", y fustiga al Frente Gremial, conglomerado de sindicatos que participa de las paritarias (SUTEBA y FEB, básicamente), mientras sonríe misteriosamente: de última mucho no le importa que el U.Doc.B.A. no esté reconocido y por esto mismo no pueda estar sentado a la mesa de las paritarias, si en definitiva su gremio maneja efectivamente la torta y está del otro lado de esa mesa, como patronal.

Las escuelas en La Matanza se llueven, se derrumban, se incencian. Las estufas no andan, las instalaciones eléctricas se funden, y los pozos ciegos se tapan cada dos o tres días. Las paredes están electrificadas, las aulas están superpobladas, faltan mesas y sillas, pizarrones, computadoras. No hay personal para "áreas sensibles" como laboratorios y bibliotecas. Faltan auxiliares de limpieza, y los que hay aparecen por el dedo del Consejo Escolar con menos ganas de trabajar que de lograr la venia de su padrino. No hay libros, no hay tizas, no hay borradores, mapas, tubos de ensayo, televisores, videograbadoras (¿reproductores de DVD, dijiste?), retroproyectores, proyectores "cañón", tintas para impresoras en el hiperburocrático "mundo de papel" decimonónico de la Dirección General de Cultura y Educación. ¡En ninguna Escuela Secundaria Básica de La Matanza hay Bandera de Ceremonias! No hablemos de becas de verdad, talleres laborales, cursos de capacitación. Ni de gabinetes psicopedagógicos para todas las escuelas, o programas en serio de sostenimiento de iniciativas pedagógicas, sociales, culturales (siempre refiriéndonos a escuelas medias: repito que las primarias todavía tienen, por suerte, independencia del senador) Menos aún de una interrelación efectiva entre la Municipalidad y el sistema educativo, no para difundir el calendario de vacunación, sino para prevenir adicciones, orientar vocacionalmente, formar laboralmente, contener psicológicamente a los adolescentes y/o sus familias. No hay nada de esto, salvo cáscaras: habría que pensar, hecho infrecuente, y habría que gastar lo que tenían ya embolsado y listo para llevar: demasiado altruismo, macho...

No intentes que las cosas mejoren: S.U.T.E.B.A. se desespera por arañar parte de todo ese néctar que U.Doc.B.A. escancia vorazmente, así que es probable que no se meta demasiado, salvo cuando uno de los suyos sea atacado o cuando las papas quemen al punto puré. Tampoco lo intentes si deseás aspirar a uno de esos carguitos jerárquicos: no sólo tenés que ser amigo del senador, o de alguno de sus amigos, sino que tenés que tener una mordaza grande, porque la memoria es algo que no perdona: habrá penas pero no olvido.

Así las cosas, se abren las gateras para correr el gran premio "Jerárquicos 2007". Los caballos del comisario, como siempre, no se preocupan mucho y se dedican a pastorear impunemente. Saben que ciertas yerras se arreglan para que ardan otros culos, y así pacientes esperan... Total, la gente de los jurados es del palo, y entre bueyes no hay cornadas...

jueves, 9 de agosto de 2007

Hace poco más de dos semanas, pasé a formar parte de las estadísticas de “hurtos en la vía pública que no se denuncian” = Paranoia y no poder dormir a la madrugada = La otra cara de la moneda


El domingo 22 de julio, empezando la noche, alguien me abarajó por atrás saliendo de la estación Ramos Mejía. Un pibe, no más de 20 años. Por el rabillo del ojo, como suele decirse, lo veía, mientras le entregaba lo que tenía encima. Una billetera con documentos y credenciales diversas, y las llaves de mi casa fueron los dos objetos que, juntos, me llevaron a suponer una pronta visita domiciliaria.

Por suerte, ya estoy perdiendo por las noches esa “actitud de alerta” instintiva , y empiezo a dormir con relativa calma: los ruidos propios de esas horas, que desconocía y ahora, a fuerza de insomnio, me sé de memoria, comienzan a dejar de intranquilizarme.

Por supuesto, uno mismo se pregunta, y los demás lo hacen también, qué tenía que hacer a las nueve de la noche saliendo de la estación por ese túnel, por qué no andaba con el auto, por qué llevaba encima tal o cual cosa, por qué no asumo que vivo en el Gran Buenos Aires, en La Matanza, el señorío feudal más políticamente corrompido de la provincia.

Y uno no tiene demasiadas explicaciones. A veces uno no se resigna a vivir como cree que debería vivirse, a veces uno es un incauto o un idealista, o se confía en que por el físico nadie se le atrevería, o piensa que no le va a tocar. Y cuando le toca, cuando se meten con uno a pesar de su físico, cuando uno descubre que el mundo, el país, la provincia, el barrio en que vive no es el que idealiza, cuando uno descubre que está incautamente a merced de miles de situaciones, es entonces cuando uno se interroga por uno mismo.

Pero no siempre se pregunta por el otro. Yo andaba con equis cantidad de cosas por la calle. No me siento culpable de haberlas poseído, o de llevarlas, puesto que no las robé, no taimé a nadie para tenerlas: no tengo “culpa de clase”, como solía decirse. Hasta podría decir que, esfuerzo mediante, de nuevo podría tenerlas, más o menos pronto, sea en un día o sea en un año. Ciertas certezas tengo, porque (todavía) pertenezco a ese minoritario grupo que puede proyectar, que logró sostenerse laboralmente, moralmente, socialmente, que se “pauperizó” pero no se destartaló.

Pero, ¿y el que no? ¿Y el que le refriegan por la cara, por las vísceras, por el culo, todas las cosas a las que no puede acceder, porque está preformateado que sea así? ¿Y el que está excluido en toda exclusión? ¿Y el que la ve pasar, impotente? ¿Y el que jamás supo qué era la dignidad, el que fue basureado desde la cuna, y desde antes, desde cuando un puntero chantajeaba a su madre a cambio de un “Plan Vida”?

Antiguamente se decía “los negros no quieren trabajar”, “los negros son todos chorros”. Fácil y brutal manera de marcar el “otro”, el diferente, encasillado y bien sujetadito, para “distinguirse”, en el doble sentido de la palabra. Hoy no se puede declamar algo semejante, pero entonces se pide por seguridad, por los derechos de los ciudadanos que pagan impuestos a transitar libremente por el suelo argentino, se pide policía y se pide que se cumplan las leyes. La seguridad de ese mismo “nosotros”, que sigue recortando el “otro” claro está, el “otro” que sigue teniendo vedada la seguridad, los derechos (los más básicos, los inalienables), los que no saben transitar otro suelo argentino que el del barro.

Lo mucho o poco que el pibe me llevó alcanzó, en el mejor de los casos, para comprar comida uno, dos, cinco, diez días. Lo que sea: sigue siendo poco. Es poco comer nada más que un mes. Y en el peor de los casos, le sirvió para reventarse uno, diez o cien pacos en una noche, y obnubilar con eso el panorama cercano. Y también es poco, es muy poco que la única alternativa, que el único sueño de futuro se consuma en una noche.

No está a mi alcance, al alcance de uno cualquiera en particular, resolver la situación de este pibe. Tampoco la resolución es que afane y, algún día, se encuentre con algún loco que le pegue tres cohetazos (sea policía, sea quien sea)

Más seguridad, más justicia, más leyes. Patrañas. Más garantías, más tolerancia, más “dejar hacer”: más patrañas. Hay toda una puesta en escena montada para que se reproduzcan desigualdades, injusticias, inequidades, desesperanzas. Ahí está el corazón de la historia.

¿Por qué me tuvo que tocar a mí? No lo sé. Mi subjetividad burguesa tuvo miedo, aunque está recomponiéndose.

Pero me ronda desde hace unas horas otra pregunta, mucho más jodida para responder: ¿por qué le tuvo que tocar a él? Y no creo que su subjetividad desposeída, desclasada, pueda recomponerse por sí misma. Ni es justo que así sea.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Dos correos electrónicos que recibí, como respuesta a los envíos masivos que hice promocionando el Blog, son el origen de estas reflexiones


Por estos días, en la febril tarea de promocionar el Blog, envié muchísimos correos desde las diferentes casillas que en algún momento usé para Taller y para Comisión. En una de las respuestas que recibí, alguien me preguntaba si yo era su antiguo profesor del CBC, me informaba que había abandonado la carrera, y que del CBC rescataba dos profesores, que no eran como [PIIIIIIP (censura previa)], y argumentaba: «por favor, una verguenza, a veces no se como personas tan incapaces pueden llegar a ser profesores» (textual, así, sin acentos). Y terminaba con un «pero bueno, es la UBA»

El otro correo, con tono un poco más “amigable”, me agradecía el vínculo al blog, que ya lo visitaría, etc., y me avisaba que volvería a cursar este cuatrimestre Semiología, aunque no entendía por qué, habiendo aprobado el Taller, tenía que recursar ese tramo de la materia. Mezclo, entonces, en un solo comentario, ideas que me surgieron con cada mensaje y que ya usé en respuestas individuales.

La materia Semiología, como tal, está desde los comienzos del CBC. Simplificando bastante, podríamos decir que consiste en el primer acercamiento a la problemática de la comunicación, el lenguaje y los signos para quienes ingresan en la UBA. Precisamente fueron los profesores de esta materia los primeros, no en detectar los problemas de escritura y lectura que los/as alumnos/as tenían y tienen (eso lo sabemos todos, hasta los mismos alumnos/as) sino los primeros en proponer algo, una idea, un “hacer”. Al principio esto fue “de onda”, una especie de prueba piloto, y luego se plasmó en el Taller de Lectura y Escritura.

Pasaron muchos años hasta que la Universidad institucionalizara los Talleres, es decir, les otorgara entidad curricular dentro del CBC. Hasta entonces, había Sedes que los tenían, y Sedes que no los tenían; Sedes en las que los alumnos promocionaban automáticamente y Sedes en las que los alumnos debían aprobar en examen final; Sedes en las que el Taller consistía en una especie de “clase de apoyo” teórico y Sedes en las que se abordaba la complejidad y la problemática específica de la escritura y la lectura, etc.

Está claro, creo, que cualquier cuestión que se plantee respecto de la lectura y la escritura, sea académica, sea pedagógica, etc., está directamente involucrada con la problemática de la comunicación, el lenguaje y los signos, motivo por el cual se entiende por qué fue desde la materia Semiología desde donde surgió el Taller.

Hace ya unos años, finalmente, el CBC incorporó los Talleres a la materia y reguló su funcionamiento, el sistema de promoción, etc. Semiología, entonces, como materia del CBC, tiene un “estatus” especial, por cuanto para el desarrollo de ciertas unidades de su programa se cuenta con un horario específico y un docente específico: lo que internamente denominamos “Comisión” y “Taller” son, en definitiva, bloques de unidades del programa, trayectos de propuestas pedagógico-didácticas diferenciadas para un misma materia.

Todos sabemos que un/a alumno/a, que cursó una materia cualquiera (la que sea) y obtuvo, por ejemplo, un 7 en el primer parcial y 4 en el segundo, no puede pedir que en el examen final no le tomen los temas que corresponden al primer parcial, “porque ya los aprobó”. La materia es una totalidad, y su promoción está pautada por el Reglamento de Calificaciones de la UBA, normativa que no prescribe tal situación. Lo mismo pasaría si, luego de desaprobar las tres instancias de examen final, ese/a alumno/a tuviera que recursar tal materia: no podría solicitar no cursar la primera parte de a materia, ni que no se le evalúe sino el segundo parcial, etc.

Haber aprobado el tramo de Taller supone el haber logrado los aprendizajes previstos para esas unidades del programa de estudios. Ni más, ni menos. Haberse acercado a la problemática de la lectura y la escritura, haber mejorado sus prácticas de lectura y escritura. Ni más, ni menos. La materia Semiología, como se ha dicho, está compuesta por dos tramos o trayectos, por dos bloques de unidades, pero es una sola, y como única materia se promociona (o no) con el mismo Reglamento del ejemplo de párrafos anteriores, el mismo que todos/as en el CBC tienen. Podría suceder que un alumno hubiera aprobado la instancia de Comisión y no la de Taller, o a la inversa, o que los exámenes finales estuvieran desaprobados y debiera recursar. Se recursa la materia “043”, no hay “sub 1” ni “sub 2” para uno u otro trayecto.

Recursar, hecho por demás nada terrible (más allá de que obviamente, todo el plan inicial de entramado de tiempos se dilata), supone que se podrían presentar dos entre muchas actitudes: la del “qué garrón, de nuevo lo mismo” y la del “que garrón, pero al menos ahora capaz que cazo algo”. La primera seguramente cerrará la predisposición de ese/a alumno/a hacia la materia y no facilitará que logre ahora los aprendizajes que antes no alcanzó. La segunda, en cambio, los facilitaría. “Facilitaría” escribo, porque sabemos que el aprendizaje es un camino árido, plagado de sabores y sinsabores, placeres y displaceres. Pero no se da por sí solo, sino que hay que propiciarlo, provocarlo, establecerlo: no se aprende ni por magia, ni por ósmosis.

En el caso particular del Taller, por su misma dinámica de taller, recursar nunca implica “hacer lo mismo”: pueden ser las mismas actividades, las mismas consignas, los mismos textos, pero de cualquier modo su abordaje en el aula, los obstáculos concretos que se presentan a cada alumno/a en cada actividad, son únicos y enriquecen la clase. Aquí, más que en ningún lado, el docente (ni más, ni menos) es un facilitador, un “engarzador” de los diferentes problemas que cada alumno/a tuvo, un catalizador de soluciones alternativas: un escritor idóneo, competente, formado disciplinarmente en estas cuestiones de la comunicación, el lenguaje y los signos, en función de la lectura y la escritura, que acompaña el proceso de aprendizaje de los escritores “noveles” que allí se encuentran.

En una clase basada en la dinámica de taller, si el grupo de alumnos es apático, poco participativo, indolente, las clases son eso mismo. Al contrario, si el grupo es dinámico (alocadamente dinámico, incluso), participativo, interesado, las clases serán eso mismo. El profesor del Taller de Lectura y Escritura no está para “dar clase” en el sentido tradicional, porque no se puede “dar teoría” acerca de la práctica de leer o escribir: se mejora la propia escritura y la propia lectura, leyendo y escribiendo, no contándote cómo lo hago mientras vos envidiás que pueda hacerlo así.

Aquel/lla que recursa el Taller, aun habiéndolo aprobado, cuenta con la posibilidad de continuar sus aprendizajes, profundizar su reflexión acerca de la escritura y la lectura, porque este proceso es infinitamente recursivo. Así las cosas, no hay profesores de Taller buenos o malos en sí mismos, sino que hay grupos, hay predisposiciones a la tarea, hay condiciones concretas de clase que llevan a que el Taller sea productivo o no lo sea. Para decirlo de un modo casi bíblico: hay buena tierra para buenas semillas, buena tierra para malas semillas, malas tierras para buenas semillas y malas semillas para malas tierras. En cualquiera de los cuatro casos, tierra y semilla son imprescindibles. En cualquiera de los cuatro casos, es la interacción entre ellas dos las que hará de esa simbiosis una planta. Y esto vale, salvando las distancias, para cualquier clase, cualquier “díada” docente-alumno.

Cada alumno/a tiene el derecho, y la obligación, de pedir que sus docentes sean idóneos, responsables, didácticamente competentes. Esto es indiscutiblemente cierto. Cada docente tiene el derecho, y la obligación, de pedir que sus alumnos se interesen, se responsabilicen, y asuman que en su proceso de formación el principal protagonista son ellos mismos, puesto que el profesor no hace milagros, por más “buena semilla” que sea. Aclaro que estoy escribiendo, como se entiende, acerca de la “micro-relación” docente-alumno en clase. Hay muchísimas cosas que exceden este posteo: la burocracia, el curro, el acomodo.

No es la UBA, por ser la UBA, el reservorio de todas las calamidades. Ni es el ámbito de todas las virtudes. Apenas, creo, es lo que todos hacemos de ella. Pero está en nosotros hacerla como es y como queremos que sea, al menos en lo que nos compete en lo inmediato: la clase, los contenidos, las notas. Afirmar que todo pasa de determinado modo porque «claro, es la UBA» es una deformación y una paradoja: deformación, porque desplaza “hacia el otro”, “hacia fuera” las responsabilidades; una paradoja porque, en definitiva, «es la UBA» es otra forma de decir «soy yo, sos vos: somos nosotros»

martes, 7 de agosto de 2007

• La lectura y la escritura en el aula suponen considerar especificidades que pueden potenciarse o anularse según se tome en cuenta la significatividad del texto como una característica en sí misma o como el resultado de una triple interacción entre el texto, el contexto, y el planteo didáctico del docente • Textos y contextos en el aula, desarrollo de habilidades de lectura y escritura, y acompañamiento de docentes que facilitan la tarea, a partir del diseño colectivo de proyectos de lectura y escritura • Ofrecemos a continuación un resumen de la introducción de este artículo, y su versión completa para descarga


Desde poco más de una década, se ha instalado en el campo de la didáctica de la escritura el criterio de la significatividad de un texto, es decir, el hecho –a nuestros ojos, por demás, obvio– de que deben estar correlacionados de algún modo el escrito y el contexto de producción.Mi intención aquí es proponer una serie de reflexiones en torno de la escritura, los textos, la significatividad y el aula, partiendo, como se ha dicho, de la evidencia de la correlación entre texto y contexto. Dando por obvio lo obvio, entonces, será posible considerar otros ejes desde los cuales abordar la didáctica de la composición.

Que el texto (en el caso que nos ocupa, escrito) dialoga, interpela, construye o transforma el contexto en que se produce (y el contexto en que se interpreta/comprende) es una afirmación que se verifica desde el momento mismo en que el hombre, la humanidad, escribió. Hasta no muchos años, la cuestión de la significatividad de los textos y la tarea de escritura solía caracterizarse como un problema de interés. ¿Qué hace a los textos, a la tarea de escritura y/o de lectura, interesantes?, es decir, ¿qué hace que Platero y yo sea (o no sea) interesante?. Pero más aún: ¿qué haría de Platero y yo una lectura interesante?

¿Querés leerlo completo? ¿Querés afanarlo? Clic ACÁ

miércoles, 1 de agosto de 2007

4 Se considera el comienzo del Movimiento Scout a partir del primer campamento que Robert Baden Powell, su fundador, realizó en la isla de Brownsea, Inglaterra, del 29 de julio al 9 de agosto de 1907 4 En Argentina, hacia 1909 se realizaron los primeros campamentos scouts, hasta que el perito Francisco P. Moreno organizó la primera asociación nacional, en 1911.

Hoy se festejan, en todo el mundo, los cien primeros años del comienzo del Movimiento Scout, desde que el militar Robert Stephenson Smyth Baden-Powell decidiera acampar con alrededor de veinte jóvenes ingleses en la isla de Brownsea, Inglaterra, para dar forma, en la práctica, a las ideas que venía acuñando acerca de la educación de niños y jóvenes en aquel momento.

Durante diez días, se dedicó a instruir a estos jóvenes, en su mayoría familiares e hijos de familias conocidas, en diferentes artes de campismo, supervivencia, rastreo, etc., con un método específico: agrupaciones en pequeñas patrullas, de 4 a 6 integrantes, lideradas por guías, en las que cada miembro se responsabilizaba por tareas específicas. Cada patrulla poseyó marcas identitarias específicas, tales como cintas de colores, nombre, etc., de modo de favorecer la cohesión entre los jóvenes que la componían.

De regreso de esta experiencia, Baden Powell se dedicó a la elaboración de lo que sería, a la postre, el libro fundamental del Movimiento Scout: Scoutismo para muchachos, de 1908, y concebido para que los jóvenes scouts contaran con un libro de texto ameno al cual recurrir en su formación. Dado el éxito de la propuesta, en 1910 fundó el movimiento de las Guías (niñas exploradoras), y años después debió reorganizar el incipiente movimiento para incorporar a los lobatos, niños de entre 6 y 10 años. Con el Manual del lobato, que entronca la mística de esta etapa en el scoutismo, con los Cuentos de la selva, de R. Kypling, se cristalizó a partir de 1916 la propuesta para niños y jóvenes, a la que siguió luego la incorporación de los rovers, para muchachos de más de 17 años, con Roverismo hacia el éxito, de 1922. Su esposa, entretanto, se encargó de organizar y profundizar la experiencia en el Guidismo.

En 1919 Baden Powell, a la sazón dedicado desde hacía años sólo al mejoramiento del movimiento scout, publicó Guía para el Jefe de Tropa, un esclarecedor manual con los principales lineamientos pedagógico-didácticos del movimiento, con plena vigencia incluso en la actualidad. Así, quedaron conformadas en poco más de diez años las bases del scoutismo (castellanizado con el disonante "escultismo" aunque menos aberrante que "escultista", para la voz "scout", formadas a partir de los clásicos y extrañados criterios de tratamiento de los préstamos por parte de la R. A. E.)


 Fundamentos del Scoutismo

Ya en 1919, Baden Powell afirmaba que seguramente el scoutismo resultaba algo complejo de ver para aquellos/as que no pertenecían al movimiento. En la actualidad, quizás, esta percepción continúe siendo tal como entonces.

La definición "de manual" del movimiento scout lo caracteriza como un sistema de autoeducación progresiva, basado en:
  • Una Promesa y una Ley
  • Aprender haciendo
  • Pertenencia a pequeños grupos; y
  • Programas progresivos y estimulantes
    • De cualquier modo, la mejor forma de entender la vigencia de este movimiento es (re)leer algunos fragmentos de Guía para el Jefe de Tropa, que permiten entender en qué sé basa la propuesta del scoutismo.


       El Movimiento Scout en Argentina.

      En 1911, Francisco P. Moreno organizó el movimiento scout en nuestro país, experiencia por la que se creó la Asociación de Boy Scouts Argentinos, antecesora de la Institución Nacional de Scoutismo Argentino (INSA). Desavenencias internas y oportunismos de época llevaron a que en 1937 el presbítero Julio Meinvielle, sacerdote ideólogo del filofascismo católico en Argentina, incentivara la creación de la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA). En la actualidad, ambas asociaciones se encuentran unidas en Scouts de Argentina, aunque en el proceso de integración de ambas instituciones, nuevamente las ansias por pequeños espacios de poder por parte de ciertos dirigentes scouts, y cierta concepción medieval y retrógrada de la Iglesia Católica, llevaron a que se produjera un cisma y se crearan numerosas asociaciones diosesanas de scoutismo católico (A.Di.S.Ca), como forma de retener bajo un aggiornado voto de obediencia y sumisión a los grupos scouts parroquiales, que sufrieron fuertes presiones para escindirse de Scouts de Argentina, so aprecibimiento de calamidades parecidas a la excomunión. Esto ocurrió, por ejemplo, con el Grupo Scout Nº 257 "Nuestra Señora del Carmen", de Cañuelas, el más antiguo y tradicional de su distrito scout, que fue explusado del local parroquial por el cura párroco de entonces, un intrascendente burócrata deseoso de escalar posiciones en la jerarquía eclesiástica.

      En la actualidad, los grupos scouts de la asociación Scouts de Argentina se encuentran diseminados en todo el territorio del país. En 2005, se realizó en Argentina un Jamboree (campamento mundial) que recibió scouts de todo el mundo.

      Dado que el movimiento scout implica voluntariado, Scouts de Argentina no puede abstraerse de los problemas económicos que nos aquejan y han aquejado en los últimos años, como asimismo no es ajena a la devaluación de valores tales como servicio al prójimo, «dar sin esperar recompensa ni alabanza», etc. Uno de los desafíos del movimiento scout es, precisamente, captar el voluntariado de adultos que actúen como animadores del movimiento, y redefinir el método scout en función del sujeto pedagógico del siglo XXI, quizás aún afecto a la naturaleza, la vida al aire libre, pero también inmerso en un mundo hipercomunicado, tecnológico, virtual.


       Perspectiva histórica y horizontes futuros.

      Es innegable que Baden Powell, años después primer Lord of Gilwell, fue un militar británico que actuó, como no podría ser de otro modo, en las campañas bélicas colonialistas en India y África del siglo XIX. Sus biografías suelen destacar la defensa del pobladío de Mafeking, hecho que él mismo se encargó de relatar en sus escritos para scouts. Sin embargo, y aun tomando en cuenta este condicionante de época, no aparecen en sus libros y manuales referencias racistas ni xenófobas sino respetuosas y hasta elogiosas respecto de, por ejemplo, los boers o los zulúes.

      Se ha sugerido en numerosas ocasiones un vínculo más o menos explícito de Baden Powell ("BP", entre los scouts) con la masonería, si no en forma directa, a través de muchos de los promotores del movimiento y amigos personales (Kypling, entre otros) Evitando simplificaciones y preconceptos, y aun desconociendo en absoluto en qué consiste la masonería, es indudable que reducir el scoutismo a una variante masónica es un análisis simplista, puesto que sería desconocer qué rol desempeñan y han desempeñado los scouts, las sociedades, las culturas en general, una vez que se apropiaron del método ideado por Baden Powell. Del mismo modo, también es reduccionista evaluar el scoutismo como una sugestiva y novedosa forma de colonización ya no por la fuerza, sino como una sutil estrategia de transculturización del imperio (británico, en este caso).

      No menos cierto es también la impronta militarista, disciplinaria, verticalista que tuvo el movimiento scout en sus orígenes. A diferencia de otros movimiento sociales y/o culturales surgidos de un "padre" militar (pienso, por ejemplo, en el peronismo) el movimiento scout en Argentina ha hecho ingénitos esfuerzos a partir de 1983 por reconducirse hacia una propuesta democrática y pluralista, desestimando el corsé militar fundacional que se vio fomentado, obviamente, en tiempos de la dictadura militar. Este mismo esfuerzo, cabe destacar, ha estado haciendo el sistema educativo todo, con resultados menos contundentes. En la actualidad, Scouts de Argentina está conducida por Luis Silvestri, quien, me consta, es un hombre probo e idóneo: un buen tipo. Seguramente su mandato ha surgido, como se viene repitiendo entre los scouts, a partir de asambleas acaloradas y el voto directo de los asistentes. Me ha tocado asistir a alguna Asamblea Nacional de la USCA y a las primeras de Scouts de Argentina, y he visto lo mejor de los mecanismos democráticos (las negociaciones, las construcciones de acuerdos, etc.) y lo peor (las transas, las difamaciones, etc.) Nada nuevo bajo el sol: no se les puede pedir a los scouts que sean como no es su sociedad, pero es imprescindiblemente honesto no achacarles impugnaciones que nunca existieron o que fueron revertidas hace décadas.

      Es imposible pensar cualquier emergente histórico desligado de su contexto; esto vale tanto para los grandes movimientos sociales, como para los movimientos artísticos, las corrientes pedagógico-didácticas, la teología o el marketing. Evaluar el scoutismo como algo inofensivo, un divertimento inocuo (no recuerdo exactamente cómo es, pero circula un malicioso aforismo que señala que los scouts son un grupo de nenes vestidos como boludos dirigidos por un boludo vestido como un nene), o como un peligroso sedimento autoritario, pletórico de militarismo y designios imperialistas, propios de la sinarquía internacional, es colocarse en una postura que niega y obtura el potencial de una propuesta que es demostradamente efectiva en la educación no formal para el tiempo libre, en momentos en que la sociedad y el Estado no saben (no pueden, o no quieren) cómo construir ciudadanía activa con sus niños y jóvenes por fuera de la institución escolar.

      Creo, y esta es una humilde opinión personal, que más allá de las teorías pedagógicas en boga en determinada época, un "buen maestro" deja huellas en la memoria, un vínculo inasequible que sigue siendo un misterio para los teóricos (y por suerte, para los especialistas en ciencias de la educación). Nadie recuerda su educación primaria, secundaria, terciaria, como un todo, sino a partir de "maestros", de "momentos" que valieron la pena. Yo guardo mis años activos en el movimiento scout como los más felices, los que más a fondo me han marcado y los que, sin dudas, me han formado como (endeble) educador y quizás, como animador (muchas veces, las tareas en la dirección de la escuela son, ay, tan semejantes a las Asambleas de Distrito, tan bolsa de gatos, tan hermanamente unidas a la vez: pero quizás siga prefieriendo la dirección de un Distrito, aun en las peores épocas de "pelea a cara de perro" con los párrocos, en épocas de la unión INSA-USCA).

      Vaya un "siempre listo" a la distancia para el Grupo Scout 257, para el Campa, para el Negro Abdo, para el flaco Malcorra, para el eterno Huevo, para Juan Francisco Ezquerra, un gran amigo de mi infancia, para el Peta, que me invitó a entrar... Y para aquellos pibitos que hoy deben ser tipazos de ley: Claudio Farina, Javier Clérici, Rolo, y tantos otros, que vivieron mis primeros pasos como dirigente. Y en particular, para mis dos ahijados de confirmación, regalos que el scoutismo me brindó: José Romaní, a quien hace años no veo, y Justi Contreras, a su vez padre de Jere, mi ahijado de bautismo, una de mis alegrías permanentes.