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sábado, 11 de agosto de 2007
Selección de personal para cargos jerárquicos de la DGCyE
1 Respuestas/comentarios Publicado por Esteban Cid a las 20:10En la ex Rama Media, actual Secundaria, jamás, JAMÁS, hubo concursos de antecedentes y oposición para el ascenso jerárquico, tal como lo pauta la Ley 10.579 de 1987. JAMÁS. Veinte años de incumplimiento de la ley (los mismos años que viene ocupando el mismo partido político en el gobierno de la provincia) Todos los secretarios, regentes de estudios, vicedirectores, directores e inspectores de escuelas secundarias, sean estas ESB o Polimodales, han accedido a sus cargos mediante un procedimiento que la mencionada ley considera subsidiario, de emergencia, transitorio, que se denomina, precisamente, "asignación de funciones jerárquicas transitorias" con "pruebas de selección" y no con "pruebas de oposición". Este procedimiento implica en la actualidad dos diferencias fundamentales, y hasta no hace mucho una tercera que "cerraba el círculo" perfecto del acomodo.
La primera tiene que ver con los jurados que intervienen: a diferencia de los concursos de títulos y antecedentes, los jurados de las pruebas de selección están integrados por personas afines al Distrito y/o la Escuela en cuestión, con lo cual es dable suponer "conocimiento previo", animosidad, etc.
La segunda tiene que ver con la complejidad de las pruebas: en tanto los concursos suponen más instancias y más complejas (siempre se pueden sortear con un padrino, claro está, pero por ser más complejas está más pautada su recusación, su impugnación: su transparencia), las pruebas de selección son menos, y menos complejas, puesto que se trata de selección con carácter transitorio, y no de cargos con estabilidad. Si se consideran ésta y la anterior característica, es altamente probable incluso que "el favorito" acceda extraoficialmente a las ternas de las problemáticas que se evaluarán en las pruebas de selección.
La tercera, que no está vigente desde hace un par de años, y que suponía una excepción antiestatutaria, tiene que ver con el hecho de que la selección del personal jerárquico se realizaba entre los integrantes de la misma institución y no con aspirantes de todo el Distrito, motivo por el cual es fácil entender que en educación, los cargos son algo así como venales y hereditarios.
Todos y cada uno de los actuales inspectores, directores, vicedirectores, regentes y secretarios obtuvieron sus cargos por este procedimiento "de excepción" y, si son titulares, accedieron a la estabilidad laboral también por leyes de excepción: titularizaciones masivas, generalizadas. Una "ley de amnistía" que permite encontrar, hoy por hoy, placas geológicas en la conducción educativa: los que entraron con tal o cual amigo, político, o gobernante. Los más modernos, los "pirozzolistas", por el actual senador provincial Jorge Pirozzolo, están cada vez más activos y se reproducen como larvas (claro está): ya tiene como mínimo dos o tres inspectores, casi todos los equipos directivos de la localidad de Virrey del Pino (siempre hablando de escuelas secundarias, aunque se está extendiendo a las incontaminadas escuelas primarias y las nuevas ESB, desprendidas de las primarias y por lo tanto, antes inmunes), y muchos equipos de conducción del resto de La Matanza. Donde no pueden meterse jerárquicamente, copan las escuelas con personal de base que de a poco desparraman el virus y la semillita de la discordia, tan efectiva para el "divide y reinarás". Además: el Consejo Escolar, la Dirección Descentralizada de Infraestructura Escolar, el Programa de Becas, el programa de Cédula Escolar, las Secretarías de Inspección, todas las Asociaciones Cooperadoras de las escuelas propias, más algunas de las ajenas (y la lista sigue).
El ilustre senador
Jorge Pirozzolo fue director de la Escuela de Educación Media Nº 13 de Lomas del Mirador, La Matanza. Seguramente accedió por pruebas de selección transitorias, y luego titularizó acogiéndose a la Ley (ya desde entonces) Allá por los noventa, tuvo el primer gesto patriótico, en épocas de la Carpa Blanca, y fundó un "gremio" denominado U.Doc.BA., duhaldista a ultranza, que fracturó la hegemonía de S.U.T.E.B.A. con la falaz consigna de que por fin había "un sindicato de profesores" (no como el S.U.T.E.B.A., que es "de maestros") Es decir, la campaña de marketing del actual senador fue fracturar la educación, fragmentarla, desvirtuar su naturaleza. El ahora político kirchnerista, antes duhaldista, seguramente antes menemista y quizás antes cafierista, se aprovechó de "la marca en el orillo" de cierto mediopelo del profesorado, que cree que es inmune a todo lo que le pasa a la educación porque estudió un poco más que un maestro, y porque sigue repitiendo en el aula lo mismo que aprendió en ese sacrosanto instituto hace diez, quince, veinte o más años, del mismo modo y como para el mismo alumno.
La recompensa para tan magno altruismo fue colocarlo en la boletita municipal como candidato a primer consejero escolar, con el escudo, la marchita y las caras de Perón y Evita llorosas por estar tan dignamente secundados. Así, Jorge P. se transformó en presidente del Consejo Escolar más importante de toda la Provincia, por fondos financieros, territorio, cantidad de servicios y magnitud de problemas. Desde allí armó su "base territorial", como gustan denominar los políticos a ese entramado de guita negra, mafia y negocios. Designó laderos para toda aquella área donde se manejara la tarasca, desde Infraestructura Escolar hasta los programas de Becas, para que sus conspicuos secuaces distribuyeran las credenciales de afiliación al U.Doc.B.A. y la plata de esta cuasiprovincia. Las escuelas "pirozzolistas", a su vez, pudieron ser supervisadas por inspectores "pirozzolistas", con lo que el circuito se aceitó hábilmente.
Por supuesto, el "robo para la corona" dio sus frutos y llegó el turno de la senaduría provincial, lugar desde donde pudo acceder a la "alta cocina" del manejo por control remoto desde La Plata. De cualquier modo, dejó herederos sumisos: quedó acá toda la estructura que le rinde pleitesía, le cuida las acciones y los negocios, sin asustarlo, puesto que en todos sus adláteres pareciera rezar el axioma de "sé un inútil útil". En todo caso, si alguno se "zarpa en impunidad", le suelta por un ratito la mano, como le está pasando ahora a uno de sus muchachines de Infraestructura, otrora harto cotizado. Desde la senaduría "se dedica a la educación", y fustiga al Frente Gremial, conglomerado de sindicatos que participa de las paritarias (SUTEBA y FEB, básicamente), mientras sonríe misteriosamente: de última mucho no le importa que el U.Doc.B.A. no esté reconocido y por esto mismo no pueda estar sentado a la mesa de las paritarias, si en definitiva su gremio maneja efectivamente la torta y está del otro lado de esa mesa, como patronal.
Las escuelas en La Matanza se llueven, se derrumban, se incencian. Las estufas no andan, las instalaciones eléctricas se funden, y los pozos ciegos se tapan cada dos o tres días. Las paredes están electrificadas, las aulas están superpobladas, faltan mesas y sillas, pizarrones, computadoras. No hay personal para "áreas sensibles" como laboratorios y bibliotecas. Faltan auxiliares de limpieza, y los que hay aparecen por el dedo del Consejo Escolar con menos ganas de trabajar que de lograr la venia de su padrino. No hay libros, no hay tizas, no hay borradores, mapas, tubos de ensayo, televisores, videograbadoras (¿reproductores de DVD, dijiste?), retroproyectores, proyectores "cañón", tintas para impresoras en el hiperburocrático "mundo de papel" decimonónico de la Dirección General de Cultura y Educación. ¡En ninguna Escuela Secundaria Básica de La Matanza hay Bandera de Ceremonias! No hablemos de becas de verdad, talleres laborales, cursos de capacitación. Ni de gabinetes psicopedagógicos para todas las escuelas, o programas en serio de sostenimiento de iniciativas pedagógicas, sociales, culturales (siempre refiriéndonos a escuelas medias: repito que las primarias todavía tienen, por suerte, independencia del senador) Menos aún de una interrelación efectiva entre la Municipalidad y el sistema educativo, no para difundir el calendario de vacunación, sino para prevenir adicciones, orientar vocacionalmente, formar laboralmente, contener psicológicamente a los adolescentes y/o sus familias. No hay nada de esto, salvo cáscaras: habría que pensar, hecho infrecuente, y habría que gastar lo que tenían ya embolsado y listo para llevar: demasiado altruismo, macho...
No intentes que las cosas mejoren: S.U.T.E.B.A. se desespera por arañar parte de todo ese néctar que U.Doc.B.A. escancia vorazmente, así que es probable que no se meta demasiado, salvo cuando uno de los suyos sea atacado o cuando las papas quemen al punto puré. Tampoco lo intentes si deseás aspirar a uno de esos carguitos jerárquicos: no sólo tenés que ser amigo del senador, o de alguno de sus amigos, sino que tenés que tener una mordaza grande, porque la memoria es algo que no perdona: habrá penas pero no olvido.
Así las cosas, se abren las gateras para correr el gran premio "Jerárquicos 2007". Los caballos del comisario, como siempre, no se preocupan mucho y se dedican a pastorear impunemente. Saben que ciertas yerras se arreglan para que ardan otros culos, y así pacientes esperan... Total, la gente de los jurados es del palo, y entre bueyes no hay cornadas...
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jueves, 9 de agosto de 2007
La inseguridad o la otra pata de la mesa
0 Respuestas/comentarios Publicado por Esteban Cid a las 23:16El domingo 22 de julio, empezando la noche, alguien me abarajó por atrás saliendo de la estación Ramos Mejía. Un pibe, no más de 20 años. Por el rabillo del ojo, como suele decirse, lo veía, mientras le entregaba lo que tenía encima. Una billetera con documentos y credenciales diversas, y las llaves de mi casa fueron los dos objetos que, juntos, me llevaron a suponer una pronta visita domiciliaria.
Por suerte, ya estoy perdiendo por las noches esa “actitud de alerta” instintiva , y empiezo a dormir con relativa calma: los ruidos propios de esas horas, que desconocía y ahora, a fuerza de insomnio, me sé de memoria, comienzan a dejar de intranquilizarme.
Por supuesto, uno mismo se pregunta, y los demás lo hacen también, qué tenía que hacer a las nueve de la noche saliendo de la estación por ese túnel, por qué no andaba con el auto, por qué llevaba encima tal o cual cosa, por qué no asumo que vivo en el Gran Buenos Aires, en La Matanza, el señorío feudal más políticamente corrompido de la provincia.
Y uno no tiene demasiadas explicaciones. A veces uno no se resigna a vivir como cree que debería vivirse, a veces uno es un incauto o un idealista, o se confía en que por el físico nadie se le atrevería, o piensa que no le va a tocar. Y cuando le toca, cuando se meten con uno a pesar de su físico, cuando uno descubre que el mundo, el país, la provincia, el barrio en que vive no es el que idealiza, cuando uno descubre que está incautamente a merced de miles de situaciones, es entonces cuando uno se interroga por uno mismo.
Pero no siempre se pregunta por el otro. Yo andaba con equis cantidad de cosas por la calle. No me siento culpable de haberlas poseído, o de llevarlas, puesto que no las robé, no taimé a nadie para tenerlas: no tengo “culpa de clase”, como solía decirse. Hasta podría decir que, esfuerzo mediante, de nuevo podría tenerlas, más o menos pronto, sea en un día o sea en un año. Ciertas certezas tengo, porque (todavía) pertenezco a ese minoritario grupo que puede proyectar, que logró sostenerse laboralmente, moralmente, socialmente, que se “pauperizó” pero no se destartaló.
Pero, ¿y el que no? ¿Y el que le refriegan por la cara, por las vísceras, por el culo, todas las cosas a las que no puede acceder, porque está preformateado que sea así? ¿Y el que está excluido en toda exclusión? ¿Y el que la ve pasar, impotente? ¿Y el que jamás supo qué era la dignidad, el que fue basureado desde la cuna, y desde antes, desde cuando un puntero chantajeaba a su madre a cambio de un “Plan Vida”?
Antiguamente se decía “los negros no quieren trabajar”, “los negros son todos chorros”. Fácil y brutal manera de marcar el “otro”, el diferente, encasillado y bien sujetadito, para “distinguirse”, en el doble sentido de la palabra. Hoy no se puede declamar algo semejante, pero entonces se pide por seguridad, por los derechos de los ciudadanos que pagan impuestos a transitar libremente por el suelo argentino, se pide policía y se pide que se cumplan las leyes. La seguridad de ese mismo “nosotros”, que sigue recortando el “otro” claro está, el “otro” que sigue teniendo vedada la seguridad, los derechos (los más básicos, los inalienables), los que no saben transitar otro suelo argentino que el del barro.
Lo mucho o poco que el pibe me llevó alcanzó, en el mejor de los casos, para comprar comida uno, dos, cinco, diez días. Lo que sea: sigue siendo poco. Es poco comer nada más que un mes. Y en el peor de los casos, le sirvió para reventarse uno, diez o cien pacos en una noche, y obnubilar con eso el panorama cercano. Y también es poco, es muy poco que la única alternativa, que el único sueño de futuro se consuma en una noche.
No está a mi alcance, al alcance de uno cualquiera en particular, resolver la situación de este pibe. Tampoco la resolución es que afane y, algún día, se encuentre con algún loco que le pegue tres cohetazos (sea policía, sea quien sea)
Más seguridad, más justicia, más leyes. Patrañas. Más garantías, más tolerancia, más “dejar hacer”: más patrañas. Hay toda una puesta en escena montada para que se reproduzcan desigualdades, injusticias, inequidades, desesperanzas. Ahí está el corazón de la historia.
¿Por qué me tuvo que tocar a mí? No lo sé. Mi subjetividad burguesa tuvo miedo, aunque está recomponiéndose.
Pero me ronda desde hace unas horas otra pregunta, mucho más jodida para responder: ¿por qué le tuvo que tocar a él? Y no creo que su subjetividad desposeída, desclasada, pueda recomponerse por sí misma. Ni es justo que así sea.
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miércoles, 8 de agosto de 2007
La Universidad de Buenos Aires, las clases, los docentes y los alumnos
5 Respuestas/comentarios Publicado por Esteban Cid a las 23:07• Dos correos electrónicos que recibí, como respuesta a los envíos masivos que hice promocionando el Blog, son el origen de estas reflexiones
Por estos días, en la febril tarea de promocionar el Blog, envié muchísimos correos desde las diferentes casillas que en algún momento usé para Taller y para Comisión. En una de las respuestas que recibí, alguien me preguntaba si yo era su antiguo profesor del CBC, me informaba que había abandonado la carrera, y que del CBC rescataba dos profesores, que no eran como [PIIIIIIP (censura previa)], y argumentaba: «por favor, una verguenza, a veces no se como personas tan incapaces pueden llegar a ser profesores» (textual, así, sin acentos). Y terminaba con un «pero bueno, es la UBA»
El otro correo, con tono un poco más “amigable”, me agradecía el vínculo al blog, que ya lo visitaría, etc., y me avisaba que volvería a cursar este cuatrimestre Semiología, aunque no entendía por qué, habiendo aprobado el Taller, tenía que recursar ese tramo de la materia. Mezclo, entonces, en un solo comentario, ideas que me surgieron con cada mensaje y que ya usé en respuestas individuales.
La materia Semiología, como tal, está desde los comienzos del CBC. Simplificando bastante, podríamos decir que consiste en el primer acercamiento a la problemática de la comunicación, el lenguaje y los signos para quienes ingresan en la UBA. Precisamente fueron los profesores de esta materia los primeros, no en detectar los problemas de escritura y lectura que los/as alumnos/as tenían y tienen (eso lo sabemos todos, hasta los mismos alumnos/as) sino los primeros en proponer algo, una idea, un “hacer”. Al principio esto fue “de onda”, una especie de prueba piloto, y luego se plasmó en el Taller de Lectura y Escritura.
Pasaron muchos años hasta que la Universidad institucionalizara los Talleres, es decir, les otorgara entidad curricular dentro del CBC. Hasta entonces, había Sedes que los tenían, y Sedes que no los tenían; Sedes en las que los alumnos promocionaban automáticamente y Sedes en las que los alumnos debían aprobar en examen final; Sedes en las que el Taller consistía en una especie de “clase de apoyo” teórico y Sedes en las que se abordaba la complejidad y la problemática específica de la escritura y la lectura, etc.
Está claro, creo, que cualquier cuestión que se plantee respecto de la lectura y la escritura, sea académica, sea pedagógica, etc., está directamente involucrada con la problemática de la comunicación, el lenguaje y los signos, motivo por el cual se entiende por qué fue desde la materia Semiología desde donde surgió el Taller.
Hace ya unos años, finalmente, el CBC incorporó los Talleres a la materia y reguló su funcionamiento, el sistema de promoción, etc. Semiología, entonces, como materia del CBC, tiene un “estatus” especial, por cuanto para el desarrollo de ciertas unidades de su programa se cuenta con un horario específico y un docente específico: lo que internamente denominamos “Comisión” y “Taller” son, en definitiva, bloques de unidades del programa, trayectos de propuestas pedagógico-didácticas diferenciadas para un misma materia.
Todos sabemos que un/a alumno/a, que cursó una materia cualquiera (la que sea) y obtuvo, por ejemplo, un 7 en el primer parcial y 4 en el segundo, no puede pedir que en el examen final no le tomen los temas que corresponden al primer parcial, “porque ya los aprobó”. La materia es una totalidad, y su promoción está pautada por el Reglamento de Calificaciones de la UBA, normativa que no prescribe tal situación. Lo mismo pasaría si, luego de desaprobar las tres instancias de examen final, ese/a alumno/a tuviera que recursar tal materia: no podría solicitar no cursar la primera parte de a materia, ni que no se le evalúe sino el segundo parcial, etc.
Haber aprobado el tramo de Taller supone el haber logrado los aprendizajes previstos para esas unidades del programa de estudios. Ni más, ni menos. Haberse acercado a la problemática de la lectura y la escritura, haber mejorado sus prácticas de lectura y escritura. Ni más, ni menos. La materia Semiología, como se ha dicho, está compuesta por dos tramos o trayectos, por dos bloques de unidades, pero es una sola, y como única materia se promociona (o no) con el mismo Reglamento del ejemplo de párrafos anteriores, el mismo que todos/as en el CBC tienen. Podría suceder que un alumno hubiera aprobado la instancia de Comisión y no la de Taller, o a la inversa, o que los exámenes finales estuvieran desaprobados y debiera recursar. Se recursa la materia “043”, no hay “sub 1” ni “sub 2” para uno u otro trayecto.
Recursar, hecho por demás nada terrible (más allá de que obviamente, todo el plan inicial de entramado de tiempos se dilata), supone que se podrían presentar dos entre muchas actitudes: la del “qué garrón, de nuevo lo mismo” y la del “que garrón, pero al menos ahora capaz que cazo algo”. La primera seguramente cerrará la predisposición de ese/a alumno/a hacia la materia y no facilitará que logre ahora los aprendizajes que antes no alcanzó. La segunda, en cambio, los facilitaría. “Facilitaría” escribo, porque sabemos que el aprendizaje es un camino árido, plagado de sabores y sinsabores, placeres y displaceres. Pero no se da por sí solo, sino que hay que propiciarlo, provocarlo, establecerlo: no se aprende ni por magia, ni por ósmosis.
En el caso particular del Taller, por su misma dinámica de taller, recursar nunca implica “hacer lo mismo”: pueden ser las mismas actividades, las mismas consignas, los mismos textos, pero de cualquier modo su abordaje en el aula, los obstáculos concretos que se presentan a cada alumno/a en cada actividad, son únicos y enriquecen la clase. Aquí, más que en ningún lado, el docente (ni más, ni menos) es un facilitador, un “engarzador” de los diferentes problemas que cada alumno/a tuvo, un catalizador de soluciones alternativas: un escritor idóneo, competente, formado disciplinarmente en estas cuestiones de la comunicación, el lenguaje y los signos, en función de la lectura y la escritura, que acompaña el proceso de aprendizaje de los escritores “noveles” que allí se encuentran.
En una clase basada en la dinámica de taller, si el grupo de alumnos es apático, poco participativo, indolente, las clases son eso mismo. Al contrario, si el grupo es dinámico (alocadamente dinámico, incluso), participativo, interesado, las clases serán eso mismo. El profesor del Taller de Lectura y Escritura no está para “dar clase” en el sentido tradicional, porque no se puede “dar teoría” acerca de la práctica de leer o escribir: se mejora la propia escritura y la propia lectura, leyendo y escribiendo, no contándote cómo lo hago mientras vos envidiás que pueda hacerlo así.
Aquel/lla que recursa el Taller, aun habiéndolo aprobado, cuenta con la posibilidad de continuar sus aprendizajes, profundizar su reflexión acerca de la escritura y la lectura, porque este proceso es infinitamente recursivo. Así las cosas, no hay profesores de Taller buenos o malos en sí mismos, sino que hay grupos, hay predisposiciones a la tarea, hay condiciones concretas de clase que llevan a que el Taller sea productivo o no lo sea. Para decirlo de un modo casi bíblico: hay buena tierra para buenas semillas, buena tierra para malas semillas, malas tierras para buenas semillas y malas semillas para malas tierras. En cualquiera de los cuatro casos, tierra y semilla son imprescindibles. En cualquiera de los cuatro casos, es la interacción entre ellas dos las que hará de esa simbiosis una planta. Y esto vale, salvando las distancias, para cualquier clase, cualquier “díada” docente-alumno.
Cada alumno/a tiene el derecho, y la obligación, de pedir que sus docentes sean idóneos, responsables, didácticamente competentes. Esto es indiscutiblemente cierto. Cada docente tiene el derecho, y la obligación, de pedir que sus alumnos se interesen, se responsabilicen, y asuman que en su proceso de formación el principal protagonista son ellos mismos, puesto que el profesor no hace milagros, por más “buena semilla” que sea. Aclaro que estoy escribiendo, como se entiende, acerca de la “micro-relación” docente-alumno en clase. Hay muchísimas cosas que exceden este posteo: la burocracia, el curro, el acomodo.
No es la UBA, por ser la UBA, el reservorio de todas las calamidades. Ni es el ámbito de todas las virtudes. Apenas, creo, es lo que todos hacemos de ella. Pero está en nosotros hacerla como es y como queremos que sea, al menos en lo que nos compete en lo inmediato: la clase, los contenidos, las notas. Afirmar que todo pasa de determinado modo porque «claro, es la UBA» es una deformación y una paradoja: deformación, porque desplaza “hacia el otro”, “hacia fuera” las responsabilidades; una paradoja porque, en definitiva, «es la UBA» es otra forma de decir «soy yo, sos vos: somos nosotros»
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martes, 7 de agosto de 2007
Acerca de la escritura y la significatividad de los textos
0 Respuestas/comentarios Publicado por Esteban Cid a las 22:04Que el texto (en el caso que nos ocupa, escrito) dialoga, interpela, construye o transforma el contexto en que se produce (y el contexto en que se interpreta/comprende) es una afirmación que se verifica desde el momento mismo en que el hombre, la humanidad, escribió. Hasta no muchos años, la cuestión de la significatividad de los textos y la tarea de escritura solía caracterizarse como un problema de interés. ¿Qué hace a los textos, a la tarea de escritura y/o de lectura, interesantes?, es decir, ¿qué hace que Platero y yo sea (o no sea) interesante?. Pero más aún: ¿qué haría de Platero y yo una lectura interesante?
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miércoles, 1 de agosto de 2007
Isla de Brownsea, 1 de agosto de 1907 o los cien años del Movimiento Scout
0 Respuestas/comentarios Publicado por Esteban Cid a las 13:04Hoy se festejan, en todo el mundo, los cien primeros años del comienzo del Movimiento Scout, desde que el militar Robert Stephenson Smyth Baden-Powell decidiera acampar con alrededor de veinte jóvenes ingleses en la isla de Brownsea, Inglaterra, para dar forma, en la práctica, a las ideas que venía acuñando acerca de la educación de niños y jóvenes en aquel momento.
Fundamentos del Scoutismo
El Movimiento Scout en Argentina.
En 1911, Francisco P. Moreno organizó el movimiento scout en nuestro país, experiencia por la que se creó la Asociación de Boy Scouts Argentinos, antecesora de la Institución Nacional de Scoutismo Argentino (INSA). Desavenencias internas y oportunismos de época llevaron a que en 1937 el presbítero Julio Meinvielle, sacerdote ideólogo del filofascismo católico en Argentina, incentivara la creación de la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA). En la actualidad, ambas asociaciones se encuentran unidas en Scouts de Argentina, aunque en el proceso de integración de ambas instituciones, nuevamente las ansias por pequeños espacios de poder por parte de ciertos dirigentes scouts, y cierta concepción medieval y retrógrada de la Iglesia Católica, llevaron a que se produjera un cisma y se crearan numerosas asociaciones diosesanas de scoutismo católico (A.Di.S.Ca), como forma de retener bajo un aggiornado voto de obediencia y sumisión a los grupos scouts parroquiales, que sufrieron fuertes presiones para escindirse de Scouts de Argentina, so aprecibimiento de calamidades parecidas a la excomunión. Esto ocurrió, por ejemplo, con el Grupo Scout Nº 257 "Nuestra Señora del Carmen", de Cañuelas, el más antiguo y tradicional de su distrito scout, que fue explusado del local parroquial por el cura párroco de entonces, un intrascendente burócrata deseoso de escalar posiciones en la jerarquía eclesiástica.
En la actualidad, los grupos scouts de la asociación Scouts de Argentina se encuentran diseminados en todo el territorio del país. En 2005, se realizó en Argentina un Jamboree (campamento mundial) que recibió scouts de todo el mundo.
Dado que el movimiento scout implica voluntariado, Scouts de Argentina no puede abstraerse de los problemas económicos que nos aquejan y han aquejado en los últimos años, como asimismo no es ajena a la devaluación de valores tales como servicio al prójimo, «dar sin esperar recompensa ni alabanza», etc. Uno de los desafíos del movimiento scout es, precisamente, captar el voluntariado de adultos que actúen como animadores del movimiento, y redefinir el método scout en función del sujeto pedagógico del siglo XXI, quizás aún afecto a la naturaleza, la vida al aire libre, pero también inmerso en un mundo hipercomunicado, tecnológico, virtual.
Perspectiva histórica y horizontes futuros.
Es innegable que Baden Powell, años después primer Lord of Gilwell, fue un militar británico que actuó, como no podría ser de otro modo, en las campañas bélicas colonialistas en India y África del siglo XIX. Sus biografías suelen destacar la defensa del pobladío de Mafeking, hecho que él mismo se encargó de relatar en sus escritos para scouts. Sin embargo, y aun tomando en cuenta este condicionante de época, no aparecen en sus libros y manuales referencias racistas ni xenófobas sino respetuosas y hasta elogiosas respecto de, por ejemplo, los boers o los zulúes.
Se ha sugerido en numerosas ocasiones un vínculo más o menos explícito de Baden Powell ("BP", entre los scouts) con la masonería, si no en forma directa, a través de muchos de los promotores del movimiento y amigos personales (Kypling, entre otros) Evitando simplificaciones y preconceptos, y aun desconociendo en absoluto en qué consiste la masonería, es indudable que reducir el scoutismo a una variante masónica es un análisis simplista, puesto que sería desconocer qué rol desempeñan y han desempeñado los scouts, las sociedades, las culturas en general, una vez que se apropiaron del método ideado por Baden Powell. Del mismo modo, también es reduccionista evaluar el scoutismo como una sugestiva y novedosa forma de colonización ya no por la fuerza, sino como una sutil estrategia de transculturización del imperio (británico, en este caso).
No menos cierto es también la impronta militarista, disciplinaria, verticalista que tuvo el movimiento scout en sus orígenes. A diferencia de otros movimiento sociales y/o culturales surgidos de un "padre" militar (pienso, por ejemplo, en el peronismo) el movimiento scout en Argentina ha hecho ingénitos esfuerzos a partir de 1983 por reconducirse hacia una propuesta democrática y pluralista, desestimando el corsé militar fundacional que se vio fomentado, obviamente, en tiempos de la dictadura militar. Este mismo esfuerzo, cabe destacar, ha estado haciendo el sistema educativo todo, con resultados menos contundentes. En la actualidad, Scouts de Argentina está conducida por Luis Silvestri, quien, me consta, es un hombre probo e idóneo: un buen tipo. Seguramente su mandato ha surgido, como se viene repitiendo entre los scouts, a partir de asambleas acaloradas y el voto directo de los asistentes. Me ha tocado asistir a alguna Asamblea Nacional de la USCA y a las primeras de Scouts de Argentina, y he visto lo mejor de los mecanismos democráticos (las negociaciones, las construcciones de acuerdos, etc.) y lo peor (las transas, las difamaciones, etc.) Nada nuevo bajo el sol: no se les puede pedir a los scouts que sean como no es su sociedad, pero es imprescindiblemente honesto no achacarles impugnaciones que nunca existieron o que fueron revertidas hace décadas.
Es imposible pensar cualquier emergente histórico desligado de su contexto; esto vale tanto para los grandes movimientos sociales, como para los movimientos artísticos, las corrientes pedagógico-didácticas, la teología o el marketing. Evaluar el scoutismo como algo inofensivo, un divertimento inocuo (no recuerdo exactamente cómo es, pero circula un malicioso aforismo que señala que los scouts son un grupo de nenes vestidos como boludos dirigidos por un boludo vestido como un nene), o como un peligroso sedimento autoritario, pletórico de militarismo y designios imperialistas, propios de la sinarquía internacional, es colocarse en una postura que niega y obtura el potencial de una propuesta que es demostradamente efectiva en la educación no formal para el tiempo libre, en momentos en que la sociedad y el Estado no saben (no pueden, o no quieren) cómo construir ciudadanía activa con sus niños y jóvenes por fuera de la institución escolar.
Creo, y esta es una humilde opinión personal, que más allá de las teorías pedagógicas en boga en determinada época, un "buen maestro" deja huellas en la memoria, un vínculo inasequible que sigue siendo un misterio para los teóricos (y por suerte, para los especialistas en ciencias de la educación). Nadie recuerda su educación primaria, secundaria, terciaria, como un todo, sino a partir de "maestros", de "momentos" que valieron la pena. Yo guardo mis años activos en el movimiento scout como los más felices, los que más a fondo me han marcado y los que, sin dudas, me han formado como (endeble) educador y quizás, como animador (muchas veces, las tareas en la dirección de la escuela son, ay, tan semejantes a las Asambleas de Distrito, tan bolsa de gatos, tan hermanamente unidas a la vez: pero quizás siga prefieriendo la dirección de un Distrito, aun en las peores épocas de "pelea a cara de perro" con los párrocos, en épocas de la unión INSA-USCA).
Vaya un "siempre listo" a la distancia para el Grupo Scout 257, para el Campa, para el Negro Abdo, para el flaco Malcorra, para el eterno Huevo, para Juan Francisco Ezquerra, un gran amigo de mi infancia, para el Peta, que me invitó a entrar... Y para aquellos pibitos que hoy deben ser tipazos de ley: Claudio Farina, Javier Clérici, Rolo, y tantos otros, que vivieron mis primeros pasos como dirigente. Y en particular, para mis dos ahijados de confirmación, regalos que el scoutismo me brindó: José Romaní, a quien hace años no veo, y Justi Contreras, a su vez padre de Jere, mi ahijado de bautismo, una de mis alegrías permanentes.
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